miércoles, 3 de noviembre de 2010

PALABRAS DE VIDA


Cada cual…en su lugar

El Pueblo de Israel es comparado al polvo de la tierra por un lado y la estrellas por el otro.

Cuando descendemos, somos como polvo.
Cuando ascendemos, somos como estrellas.

Respecto del polvo, leemos en la Tora: “Y será tu descendencia como el polvo de la tierra” (Génesis: 28,14). En parashat “Vaietzé” y, respecto de las estrellas, leemos: “Y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo” (Génesis: 22, 17).
Amabas son metáforas. Ambas aluden, claramente, a la cantidad y no a la calidad. La descendencia será in-numerable.
Pero no es lo mismo ser polvo que ser estrella. Y los sabios del midrash, perspicaces y meticulosos como siempre, prestaron atención a esta (y otras tanta) diferencias “sutiles”.
A veces, Israel es comparado al polvo. Somos pisoteados como el polvo. O, decadentes (en la asimilación, en las malas costumbres) como el polvo. Otras, altos como estrellas, resplandecientes.
Lo que este midrash marca en la historia judía son puntos de altura y otros de descenso y, también, de crítica merecida.
Hoy: ¿polvo o estrellas?

(Adaptado de “El Midrash”)
Dr. Gabriel Pristzker

Director Comunitario