lunes, 18 de enero de 2010

LA PARASHA DE LA SEMANA

MOSHE Y EL FARAON -MARC CHAGALL
PARASHA BO
פרשת בא

El Motor del Pueblo

Moshé y el faraón se encontraban ya hacia el final de la pulseada. Una pulseada que duró doce meses y que costó vidas, sufrimiento y dolor a los egipcios.Moshé quería demostrarle al faraón que ya no había lugar para más discusiones.‘Está bien’, dijo el faraón después de tanto pulsear. ‘Vayan y sirvan a su Di-s al desierto tal como desean. ¿Quiénes son los que van?’, quiso saber.El faraón parecía entregado. Ya no hablaba con voz de trueno...su voz era la de un hombre vencido...Y Moshé, enérgico y resuelto, dio la letra, como correspondía: ‘BiNearenu UbiZkenenu Nelej’ dijo Moshé. ‘Con nuestros jovenes y con nuestros ancianos iremos’ (Shemot 10, 9).Lo Jen Leju Na HaGuevarim VeIvdu Et Adonai. ‘No va a ser así’, dijo el faraón. ‘Vayan solamente los hombres y sirvan a Dios’ (Shemot 10, 11).

¿Qué es esta nueva pulseada? ¿Por qué para Moshé es tan importante ir con los jóvenes? ¿Por qué el faraón quiere que los jóvenes se queden en Mitzraim?Los dos saben que la fuerza de un pueblo está en la juventud. Moshé sabe que el pueblo no podrá mantenerse en pie sin jóvenes. Sabe que los jóvenes son el principal motor de todo grupo social. Sabe que allí está la frescura, las dudas, la iniciativa.El faraón, por su parte, sabe que si logra quedarse con los jóvenes, Israel no va a poder ir muy lejos...
Ningún auto puede llegar lejos con el motor vencido...Ningún pueblo puede llegar lejos sin juventud.Esos jóvenes por los que peleaban Moshé y el faraón eran el motor de los hijos de Israel. Y Moshé lo sabía muy bien. Tal como dijo alguna vez el Rabino Iosef Kahanman: Moshé pone el enfásis aquí en los jóvenes porque el futuro del pueblo judío depende de la nueva generación, depende de la juventud. Ya el Talmud lo dice en el tratado de Shabat: ‘Toda ciudad en donde los niños no estudian Torá, finalmente es destruída’ (Shabat 119b). Toda ciudad en donde los jóvenes son dejados de lado y no se les permite adentrarse en el maravilloso mundo del judaísmo, donde se escatiman recursos para la educación de los más pequeños, esa ciudad está destruída aun cuando no caiga una sóla flecha entre sus habitantes.Y Rabí Iosef Kahanman concluye diciendo: ‘Un niño es llamado huérfano cuando no tiene padres, un pueblo es llamado huérfano cuando no tiene jóvenes’.

RAB GUSTAVO SURAZSKI

RESUMEN DE LA PARASHA SEMANAL


Resumen de la Parashá BO


Esta parashá comienza con la advertencia de Moshé al Faraón de que caería sobre todo Egipto una plaga de langostas que comerían todo árbol y hierbas, como así invadirían los palacios, y casas de los egipcios. Los consejeros del Faraón le exhortaron que dejara salir a los hombres hebreos, únicamente, para que sirvieran al Eterno. Pero Moshé y Aharón reclamaron que también debían salir las mujeres, niños y el ganado. Paró, los echó de su presencia. Al siguiente día, Moshé extendió su vara y un fuerte viento trajo la plaga de langostas sobre toda la tierra de Egipto, y devoró todo las plantaciones de los egipcios. El faraón vio la gran destrucción y pidió a Moshé y Aharón que rezaran para que la plaga fuera eliminada. Pero nuevamente Paró endureció su corazón y no dejó salir al pueblo.
El Eterno ordenó a Moshé extender su mano al cielo y se produjo una densa oscuridad por tres días. Los egipcios no podían verse ni moverse, a diferencia de los judíos que tenían luz en sus viviendas. El Faraón accedió parcialmente a que saliera el pueblo, pero sin el ganado para que este fuera garantía de que volverían. Moshé rechazó esta propuesta y Paró le prohibió volver al palacio.
Nuevamente el Eterno habló a Moshé y prometió una plaga devastadora, que mataría a todos los primogénitos egipcios. Así el Todopoderoso le informó que ese mes (Nisán) sería el primero del año, con el que vendría la liberación del pueblo. El día diez de ese mes, cada jefe de familia tomaría un cordero macho sin defectos y conservarlo hasta la noche del día catorce y entonces sacrificarlo. La sangre del cordero debía se utilizada para pintar los marcos de las puertas de las casas judías. Debían esa noche asar el cordero y comerlo con hierbas amargas y pan sin leudar (matzot). Ese pan ácimo debían comerlo por siete días. Tenían que comer rápidamente y prepararse para comenzar un viaje. Esa noche Hashem extirparía la vida de todos los primogénitos egipcios, sean hombres como animales. Esa noche sería festividad por siempre y observada y transmitida por los judíos por todas las generaciones. Su nombre, Pésaj (saltó), ya que el Todopoderoso salteó las casas de los hebreos.
En esa medianoche, el Todopoderoso eliminó a todos los primogénitos. Ante la gran cantidad de pérdidas de vidas, Paró “pidió” a los hebreos que partieran.
Con toda premura los israelitas partieron en cantidad de seiscientas mil almas. Llevaron consigo grandes cantidades de oro y plata que les entregaron los egipcios.
El Eterno ordenó a los judíos que debían cumplir la mitzvá de liberar a sus hijos primogénitos varones en todas las futuras generaciones y el uso de los Tefilín (filacterias) como “señal en la mano y recordatorio entre los ojos” para que no olvidaran la salvación de los judíos de la opresión egipcia.
Todos estos mandatos fueron impartidos por el Todopoderoso a Moshé, en el monte de Sinai para cumplimiento de los Hijos de Israel.

LA HAFTARA DE LA SEMANA


Haftará: Irmiahu 46: 13-28

En la Haftará de la semana pasada, el profeta Yejezkel describía la caída de Egipto en manos del rey babilonio, Nevujadnetzar. Esta semana, es el profeta Yirmiyahu el que habla del juicio que los babilonios ejecutarán sobre los egipcios. Además, la Haftará trata del histórico exilio del pueblo judío, y le infunde coraje a Israel. El profeta dirige a Israel hacia el único “talismán” que ha de tener efecto en todos los lugares y todas las épocas: “eved
Hashem”, “servidor de D-os”.

A pesar del gran sufrimiento, la única protección segura contra las tormentas de la historia es ser un siervo de D-os, porque no hay nadie que esté más cerca del Amo como Su sirviente, en todos los lugares y en todas las épocas, en forma incondicional.
(Basado en Rabí Hirsch)


“Pero tú, no temas, Mi sirviente, Yaakov, y no tengas miedo, Israel, pues Yo te salvaré desde lejos” (46:27)
Cuando Israel hace teshuvá (regresando arrepentidos hacia Hashem), se acelera la redención final, llegando antes de su momento designado. Pero si no hacen teshuvá, la redención llegará de cualquier modo, en su hora predestinada.
Por eso, Hashem le dice a Israel, a través de Su profeta, que no debe temer, pues “Yo te salvaré desde lejos”. Aunque estés muy lejos del judaísmo, y la palabra “teshuvá” no tenga para ti ningún significado, El ciertamente habrá de redimirte cuando llegue el momento de la redención
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