martes, 15 de junio de 2010

LA PARASHA DE LA SEMANA


PALABRAS DEL RABINO

PARASHA JUKAT
פרשת חקת

Esta parashá puede ser dividida en dos grandes temas: El primero de ellos tiene que ver con el ritual de la llamada Pará Adumá "Vaca Roja".
La Torá menciona distintos rituales de purificación para distintos momentos de la vida y del calendario de festividades y conmemoraciones. La ley que se menciona en esta parashá tuvo lugar en los casos de purificación frente a la contaminación por un cuerpo muerto. El ritual es muy difícil de entender, y por ello debemos recordar los conceptos de sagrado y profano, pureza e impureza que fueron categorías muy contempladas en época de la Torá, y de las que muchas siguen vigentes en nuestros días, en lo que hace a las reglas de Kashrut, las leyes de duelo, de Shabat y muchas de las fiestas.
El ritual de la "Vaca Roja" consistía en que el animal debía ser matado por el Kohen, quemado, y sus cenizas esparcidas fuera del campamento, después de lo cual se llevaba a cabo una ceremonia para volver a purificar a quien no estuviera en esa condición, y con ello poder reincorporarse al campamento de Israel.
La Mishná dedica un tratado a este tema, y allí se menciona que tuvo lugar solamente en siete oportunidades. De todos modos se consideró este ritual como muy importante y con una explicación que en lo racional, no era sencillo de hacer. Por ello se le dio la categoría de Juká , “Ordenanza”, a diferencia de la palabra Mitzvá “Precepto” y Mishpatim “Leyes”. Las jukot debían cumplirse porque así estaba escrito.
El segundo tema de la parashá tiene características históricas, y lo podemos ubicar temporalmente como las vicisitudes del pueblo de Israel desde Kadesh hasta Moab.
Curiosamente el texto nos lleva hasta el año cuarenta de la travesía. Las secciones anteriores se ubicaban en el primer y segundo año después de la salida de Egipto, lo que hace que los hechos transcurridos en los treinta y ocho años intermedios no tengan registro en el texto. Así, esta lectura nos habla de la muerte de Miriam y luego de la de Aarón, hermanos de Moisés. La generación que había salido de Egipto ya había muerto o era muy adulta y había ocurrido el recambio de población. Sin embargo, las quejas y lamentos relatados en las secciones anteriores, que mostraban una añoranza por el regreso a Egipto, frente a necesidades de alimento y agua en el desierto, vuelven a aparecer aquí.
El disgusto de D´s es muy grande, y nuevamente ocurren muertes en la población que sin embargo se prepara para enfrentar a pueblos de la región. Hay un encuentro con Edom, con los cananeos, que no son enfrentamientos, pero que tuvieron como consecuencia un desvío del camino original. El pueblo de Israel marchó en consecuencia a través de la región de Transjordania, entendiendo este lugar no en los términos de hoy, sino en lo que se refiere al Valle del Rio Jordán.
Se produjeron batallas, y la victoria sobre el reino de Sijón fue memorable a la que siguió la victoria sobre Og, rey de Bashán. La oración final describe que el pueblo se detuvo en las estepas de Moab con lo cual, el destino final, la entrada a la tierra de Israel era inmediato, aunque todavía debieron ocurrir algunos acontecimientos para llegar a ese objetivo.


Shabat shalom
RAB RUBEN SAFERSTEIN

PALABRAS DE VIDA


Cito algunas ideas del Prof. Jaim Barylko Z”L de su libro “Los hijos y la religión” (Ed. EMECE):

“Crecemos con legados, herencia, cultura. Con una tradición a la que, ya sea para afirmarla o para negarla, inevitablemente le pertenecemos. La religión es parte de esa tradición.

Pero en nuestro mundo globalizado flota una atmósfera de incertidumbre. Sembramos aparente libertad y cosechamos juventudes sin identidad, infelices, violentas, desorientadas. ¿En qué nos equivocamos? A no engañarse, no fue libertad lo que sembramos sino abandono, indolencia, desamor. La verdadera libertad es siempre la opción de elegir. Y para elegir es indispensable conocer. Quizás los hijos no elijan lo que quisimos para ellos. Pero eso no nos libera de nuestra obligación de educarlos. Solo el que sabe nadar podrá nadar contra la corriente. Solo el conocimiento protegerá a nuestros hijos de fanatismos sectarios, ídolos de barro, falsos mensajes mesiánicos.

Por eso, a la pregunta: ¿Con qué derecho cría a su hijo en religión? creo que corresponde otra pregunta: ¿Con qué derecho cría a su hijo sin religión?”

Sem. Dr. Gabriel Pristzker

RESUMEN DE LA PARASHA SEMANAL


PARASHA JUKAT

El Todopoderoso ordenó el precepto de que los Hijos de Israel debían traer una vaca bermeja (pará adumá) sin defecto alguno que sería presentado a Eleazar (el Cohén) para cierto rito de sacrificio para la purificación de aquél que haya estado en contacto con un cadáver. Todo el ritual finalizaba el séptimo día en que quedaba purificado. Este día debía lavarse sus ropas e introducirse en la mikvé.
El Pueblo de Israel llegó al desierto de Tzin, acampando en Kadesh, y en ese lugar murió Miriam, hermana de Moshé y Aharón, y allí fue sepultada. A su muerte dejó de manar el agua del pozo que había acompañado milagrosamente, a los Benei Israel, durante su travesía. Nuevamente comenzaron a protestar contra Moshé por la falta de agua. El Todopoderoso dijo a Moshé y a Aharón que reunieran a la congregación y hablaran a una determinada roca, que de ella manaría agua para todos, gente y animales.
Así cumplieron lo dispuesto por el Eterno, pero ante la impaciencia del Pueblo, Moshé golpeó con su vara, dos veces a la roca y así fluyó agua. Pero eso disgustó al Todopoderoso ya que Él había ordenado hablarle y no golpearla, lo que significó no haber creído en Su palabra y así decretó que ese pueblo no entraría a la Tierra Prometida como tampoco Moshé y Aharón, ya que habían deshonrado al Eterno frente al Pueblo.
Comenzaron las etapas finales de la travesía del Pueblo hacia Eretz Israel. Era necesario atravesar la tierra de Edom al sur del Mar Muerto, por lo que Moshé envió mensajeros desde Kadesh hasta el rey de Edom, solicitando permiso para transitar únicamente por el camino real. Pero la respuesta fue negativa y amenazando enfrentar con su ejército al Pueblo de Israel.
Así los Benei Israel se vieron obligados a cambiar su rumbo, llegando al monte Hor, lugar donde el Eterno designó a Eleazar como Cohén Gadol, sustituyendo a Aharón quien murió en ese lugar y sepultado allí. Durante treinta días el Pueblo hizo duelo por él.
Cuando los israelitas continuaron desplazándose por el camino de Atarim, enfrentaron un ataque del rey cananita de Arad, al que vencieron, exterminándolos. Nuevamente se quejaron por la falta de agua y alimentos, pero Hashem envió como castigo una plaga de serpientes. El pueblo reconoció su error y el Eterno indicó a Moshé hacer una serpiente de bronce sobre una vara, para que aquel que hubiera sido mordido, al mirarla se curaría y así viviría.
Continuaron marchando por el sur, el este y hacia el norte, y acamparon en junto al río Arnón, frontera entre Moab al sur y Ermón al norte. Sijón, el rey de Emor, no les permitió pasar por su tierra y los atacó con su ejército, pero éste fue derrotado por los israelitas.
Posteriormente, debieron enfrentarse al ejército de Og, rey de Basan, a quien también derrotaron y tomaron sus tierras.
Las tierras al este del río Jordán quedaron conquistadas por el Pueblo de Israel y allí acamparon, cerca de Jericó.

RESUMEN DE LA HAFTARAH SEMANAL


SHOFTIM (JUECES) 11:1-33

En la parashá de la semana habíamos leído acerca de las primeras guerras que liberó el pueblo de Israel en su camino hacia la tierra de Israel, en contra de Sijón - el rey de Emor, y Og - el rey del Bashán. Es por eso que para la lectura de la haftará de esta semana ha sido escogido un pasaje del libro de los Jueces por su conexión con la parashá, pues aquí leemos acerca de la guerra que liberó Iftaj en contra del pueblo de Amón, que alegaba que el pueblo de Israel le había quitado su tierra muchos años antes (cosa que no fue verdad).
Antes de que el pueblo de Israel designe a Iftaj como su representante, encontramos que el texto nos dice que por una disputa determinada Iftaj tuvo que irse de su tierra:
"E Iftaj de Guilad era una valiente combatiente… Y se escapó Iftaj de sus hermanos y se asentó en la tierra de Tov…" (11:1,3).
El lugar en el que Iftaj se asentó se llamaba "la tierra de Tov" - "éretz tov" en hebreo. Algunos comentaristas dicen que Tov era el nombre de un hombre poderoso que dejó que Iftaj se asentara en sus tierras.
Sin embargo, en el Talmud Ierushalmi (Sheviit 6:1) encontramos una opinión que dice que este nombre se refiere a un área que está fuera de los límites de Israel, y la palabra "tov" que significa "bueno", fue usada para referirse a este área porque en la diáspora no es necesario separar el diezmo de las cosechas.
Sin embargo, esto parece muy extraño. Si D'os nos aseguró que la tierra que Él nos dió era una buena tierra, ¿no es una contradicción referirse de esta manera a la diáspora? El entendimiento de este versículo basado en la opinión del Talmud Ierushalmi aparentemente implica que el resto del mundo es realmente mejor que la tierra de Israel! ¿Esta expresión no es un insulto y una señal de ingratitud después de que recibimos la tierra de Israel?
Una pregunta más: ¿Cómo puede ser considerado bueno estar exento de los mandamientos de D'os cuando nosotros nos entristecemos si se nos niega la posibilidad de cumplir un mandamiento? La Torá y los mandamientos son el regalo más grande que D'os nos ha dado. Ellos son nuestra vida y no se puede obtener un verdadero bienestar sino cumpliendo con la voluntad de D'os y obedeciendo sus mandamientos!
El mandamiento del diezmo, en particular, es muy preciado para nosotros. Mediante su cumplimiento nosotros somos merecedores de las bendiciones de D'os en nuestra tierra y se nos otorga buenas cosechas y prosperidad. Entonces, ¿cómo puede ser considerado bueno estar exento de la obligación de diezmar nuestra cosecha?
Es por eso que algunos comentaristas entienden que esta opinión del Talmud Ierushalmi se refiere a un lugar específico fuera de la tierra de Israel que era particularmente fértil. Pero respecto de la Tierra de Santidad uno no puede decir que un área es buena y la otra no lo es, pues realmente todas las zonas de la tierra de Israel son buenas. Si la persona cumplirá correctamente los mandamientos de D'os él será bendecido en todo lugar que se encuentre. Pero si él no cumplirá Sus mandamientos ningún área será buena para él. Dentro de la Tierra de Santidad todo depende de los actos de la persona.
Pero fuera de la Tierra de Israel los actos de la persona no tienen tanta influencia sobre las bendiciones que ella recibirá, pues su vida está un poco más sometida a las leyes de la naturaleza, y la providencia personal de D'os sobre él se ve en algún sentido reducida. Y es por eso que respecto de la diáspora sí se puede decir que una zona es mejor que otra.


(Basado en el libro Lev Aharón citado en el Ialkut Meam Loez).