lunes, 28 de junio de 2010

LA PARASHA DE LA SEMANA

MENSAJE DE NUESTRO RABINO
PARASHAT PINJAS


פרשת פינחס

Cuando leímos la semana pasada Parashat Balak, sentimos sin duda un gran regocijo. Un hombre que no pertenecía al pueblo de Israel, había pronunciado palabras hermosa s a favor del pueblo hebreo, el cual se encontraba en sus campamentos, en el tramo final de su camino hacia la Tierra de Israel. Pero he aquí, que hacia el final de la lectura, apareció un gran llamado de atención.
Pinjas era un miembro del grupo de los Cohanim (sacerdotes), y fue testigo de una situación que se consideró flagrante para el destino del pueblo de Israel. De acuerdo al texto de la Torá, los varones del pueblo habían comenzado a prostituirse con mujeres Moabitas en Shitim, el lugar donde se encontraba el pueblo de Israel. D´s se enfureció, desencadenó una plaga que liquidó a 24.000 hombres, y pidió a Moisés que mandara matar a cada uno de ellos que hubiera cometido dicha transgresión. Mientras Moisés daba la orden a los jueces, apareció en ese momento Pinjas, quien con una lanza, atravesó y mató a una pareja: un hombre de Israel y una mujer hija de un notable del lugar. Con ese acto finalizó la plaga y ese episodio es el que da comienzo a la parashá de esta semana.
El acto de Pinjas dio lugar a una muy extensa interpretación rabínica, ya sea para justificar el acto de matar, o bien para mostrar su oposición al mismo.
Najmanides en el siglo XIII, interpretó la situación y su comentario lo trae el rabino Mordejai Edery:
“El acto de Pinjas, si bien fue necesario- en su momento- para detener el deterioro que amenazaba con desarticular por completo, la vida de la joven generación de Israel, no debe ser un modelo a imitar. Generación nacida en el desierto, sobre cuyos hombros pesaba la responsabilidad de concretar la aspiración- varias veces centenaria- de llegar a la tierra de promisión. Para vivir en ella de acuerdo con la Voluntad De D´s y con fidelidad hacia Su Torá.”
(Mordejai Edery, Comentario al Libro de Números, p.206)
De todos modos D´s dio un reconocimiento a la actitud de Pinjas señalada por lo que ha sido llamado “el Pacto de Paz”. Tanto él como su descendencia, que darían lugar a la familia de Zadok, estarían a cargo del sacerdocio, lo que implicaba el control de la vida espiritual y civil del pueblo.
El tema central de los siguientes capítulos del libro de Números gira alrededor de la ocupación de la Tierra Prometida. Leemos acerca de un segundo censo de población de aquellos hombres mayores de veinte años, en este caso de la nueva generación del desierto, a fin de prepararse para la guerra contra Midián y para la división de la tierra a ser conquistada.
Una sección muy importante está dedicada a la sucesión de Moisés. Tal como leímos en secciones anteriores, Moisés no iba a ingresar a la Tierra de Israel, como tampoco lo hicieron sus hermanos, Aarón y Miriam, quienes ya habían fallecido. Moisés iría a ser reemplazado por Joshúa, de quien sabemos que fue uno de los doce exploradores a recorrer la tierra de Israel, y uno de los dos - el otro fue Caleb - que había dado un informe positivo con respecto a la posibilidad de conquistar la tierra de Israel. Por ello D´s dispuso que ambos entraran y sobrevivieran a la generación del desierto.
En un párrafo dramático D´s le pide a Moisés que suba a un monte y desde allí tener una visión de la tierra de Israel:
“Y le dijo el Eterno a Moisés: Sube al monte Habarim y contempla la tierra que he dado a los hijos de Israel. Cuando la hayas visto serás reunido con tu pueblo, tal como fue reunido tu hermano Aarón “(Números 27:12-13)
Aquí se definió el destino del líder del pueblo de Israel, hecho que ocurriría no inmediatamente, ya que Moisés tenía muchas cosas todavía para compartir con su pueblo, y sus últimas palabras que tuvieron la forma de tres largos discursos, serían la base del último libro de la Torá, Devarim (Deuteronomio)
El texto de la Torá que describe la designación del sucesor de Moisés , forma la base de las ceremonias de ordenación rabínica en nuestro Seminario Rabínico Latinoamericano, en el momento de entrega de la Semija, el diploma de ordenación, y sus atributos fueron los siguientes:
“Designe el Eterno, D´s de los espíritus de toda sangre, a un hombre que dirija la congregación, un hombre que pueda llevarla, traerla y conducirla para que el pueblo de Israel no quede como rebaño sin pastor.” (Números 27: 17)
Joshúa era la persona indicada para ejercer esa tarea y Moisés hizo lo que D´s le había ordenado.
La última parte de la parashá enuncia el calendario de festividades y los sacrificios que debían ser ofrendados en cada una de dichas ocasiones. Así aparece el detalle de las ofrendas diarias: las de Shabat, las de Rosh Jodesh, Pesaj, Shavuot, Rosh Hashana, Kipur, y cada uno de los días de Sucot.
Tanto en el desierto como más tarde en el Templo de Jerusalem, se llevó a cabo en forma muy meticulosa el ritual de las ofrendas y sacrificios y ese fue el modo de vincularse con D´s, ritual que perduró durante muchos años hasta su destrucción en el año 70 E.C. pasando a ser definitivamente la Sinagoga el lugar de culto, reemplazados los sacrificios por las plegarias en los distintos servicios religiosos del año.

Shabat Shalom

Rab. Ruben Saferstein

PALABRAS DE VIDA


Nuestro Patriarca Iaakov luchó con un ángel tal según nos relata la Torá. El suceso produce una novedad en la vida de Iaakov, cuando el ángel le dice a nuestro protagonista:
“Tu nombre no será llamado más Iaakov sino Israel”.
Iashar, en hebreo significa: lo recto o lo correcto.
Por lo tanto el nuevo nombre de Iaakov vendría a traducirse así: “Dios es recto-correcto” o, mejor “El hombre recto de Dios”. Con lo cual resulta que Israel es exactamente lo contrario de Iaakov. Veamos…
Iaakov es literalmente lo torcido, lo tortuoso, mentiroso y falso.
Iashar, precisamente lo opuesto.
Y si bien no entendemos el episodio de esta lucha nocturna en todos sus detalles, lo cierto es que se produce un cambio en el nombre, que ha de significar (como en todos los casos bíblicos) un cambio en la persona. Y este cambio es revolucionario: De lo tortuoso a lo recto; de la mentira (en la lucha por la vida), a la verdad.
Y es que la Torá en diversos momentos, juzga la conducta de Iaakov como engaño y de ninguna manera pretende encubrirlo o justificarlo. La Torá lo describe, lo muestra.
Pero Israel es la superación de Iaakov y los descendientes se llamarán fundamentalmente Hijos De Israel y no de Iaakov.
Ahora, de Dios está escrito (Deuteronomio 32):
Tzadik ve Iashar Hú”
Justo y recto es Él.
Si el hombre, si nosotros, fuimos llamados a ser “imagen y semejanza de Dios” debemos imitarlo justamente en “eso”. Y esa imitación es práctica. Imitar a Dios entonces, implica ser justo y recto….con los hombres.
Ser Israel, ser hijos de Israel, ser miembros de este Pueblo de Israel implica ese ideal: Ser en rectitud.
Adaptado del Libro “Torá, árbol de Vida”
Sem. Dr. Gabriel Pristzker

RESUMEN DE LA PARASHA SEMANAL


PARASHA PINJAS

El Pueblo se encontraba acampando en las llanuras de Moab, junto al río Jordán cerca de Jericó y pronto a conquistar las tierras de Canaán.

Luego de lo acontecido con Pinjás, quien había dado muerte a un israelita y a una midianita en momentos de mantener relaciones prohibidas, la ira del Eterno se aquietó pues ese hecho fue en defensa del honor del Él. Así, el Todopoderoso le dio un pacto de sacerdocio eterno, para él y sus descendientes. El Todopoderoso ordenó guerrear y castigar a los midianitas.

Después de finalizada la plaga que mató a veinticuatro mil miembros de la congregación, el Eterno dijo a Moshé y a Eleazar que llevaran a cabo un censo de los varones de la comunidad de veinte años para arriba capaces de ir al ejército. La cantidad total de hombres para cumplir servicio militar fue de seiscientos siete mil setecientos treinta.

Este censo sirvió como base para dividir la Tierra Prometida entre las tribus y para distribuirla en forma proporcional. Los Leviim censados no fueron incluidos en la división de la tierra.

Ocurrió que se acercaron ante Moshé, Eleazar y los jefes de las tribus, las hijas de Tzelofjad, descendiente de la tribu de Menashé, diciendo que su padre había muerto en el desierto y no había dejado hijos varones sino sólo cinco mujeres, y plantearon que no recibía heredad de su padre, es decir, no recibían porción de tierra. Moshé consultó al Eterno y Éste dictaminó que si una persona no dejaba hijos, su propiedad debía pasar a sus hermanos sobrevivientes o a pariente cercano. De esa manera pasaron tierras a las hijas de Tzelofjad.

El Todopoderoso ordenó a Moshé subir a la montaña de Avarim desde donde vería toda Eretz Israel. Moshé sentía que estaba cerca del fin de sus días y se preocupó sobre quién dirigiría al Pueblo en el futuro. Pidió al Eterno que nombrara a su sucesor y Éste indicó que fuera Yehoshúa a quien Moshé debía imponer en su cargo.

Hashem recordó que el Pueblo debería continuar dando ofrendas al Eterno, siendo los sacrificios diarios de día y de tarde, como los correspondientes a la festividades de Shabat, Rosh Jodesh, Pésaj, Shavuot, Rosh Hashaná, Yom Kipur, Sucot y Sheminí Atzeret, detallando en cada una qué y cómo efectuar la ofrenda.

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