lunes, 9 de agosto de 2010

LA PARASHA DE LA SEMANA


PARASHAT SHOFTIM
פרשת שופטים
Leemos en la Torá la siguiente oración:
"Tzedek, Tzedek Tirdof"
“Justicia, justicia, perseguirás”
(Deuteronomio 16:20)
Parashat Shoftim comienza hablando de la justicia, de quiénes llevan adelante esta tarea como jueces haciendo cumplir la ley en el más amplio sentido de la palabra.
La parashá analiza las cualidades que deberían tener los funcionarios de la justicia: No desviar el juicio, no ser condescendientes con conocidos, no aceptar soborno de ningún tipo. En síntesis, seguir un camino de equidad con la promesa bíblica de vivir y poseer la tierra que D´s nos da.
Para la comunidad judía de la Argentina, estas palabras de la Torá han resonado muy fuerte desde Julio de 1994 cuando ocurrió la explosión de la AMIA. Surgió en ese momento la agrupación Memoria Activa, compuesta por familiares de las víctimas, quienes eligieron esta oración como su bandera de lucha para llevar adelante el esclarecimiento de tan terrible hecho que continúa estando impune hasta nuestros días.
Junto a todos los familiares de las víctimas y también de aquellos que no perdimos familiares directos, el reclamo por justicia ha sido permanente, y esta parashá nos ayuda a seguir tomando conciencia de esta situación.
Junto al tema de la justicia, la parashá enseña acerca de otros funcionarios que regirían la vida en Israel. La sociedad hebrea iba a tener reyes para gobernar al pueblo, del mismo modo que los países vecinos. Pero la Torá marca algunas diferencias con respecto al rey que sería designado en Israel. Estos reyes hebreos tendrían la obligación de escribir una Torá, leerla cada día de su vida, cuidar y cumplir con las normas de la misma. En cuanto a su nacionalidad, no iban a poder ser extranjeros, sino que deberían ser parte de los mismos hebreos. En cuanto a sus bienes, los reyes no debían incrementar sus riquezas, en cuanto a posesión de caballos, ni enaltecerse en sus cargos.
Lamentablemente la vida en la Tierra Prometida no iba a ser pacífica a lo largo del tiempo.
El pueblo de Israel iba a tener que librar batallas frente a otros pueblos vecinos, pero si era posible, debían evitar la pelea. En principio debían acercarse llamando a la paz y solamente si este pedido no prosperara, entonces iban a tener que enfrentarse. Aun así no iban a arrasar con la tierra de los vecinos. La Torá escribe que les estaba prohibido a los hebreos destruir los árboles frutales del pueblo o aldea conquistada.
El rabino Mordejai Edery Z”l interpretó este párrafo de la siguiente manera:
“Los hombres en el irracional estado de guerra, destruyen todo, aun el medio ambiente natural que es su fuente de vida. La vida del hombre depende en gran medida del árbol del campo, su fruto, su sombra y sus efectos ecológicos. El futuro de la humanidad puede estar comprometido si sigue talando árboles, bosques y selvas como en esta parte de nuestro siglo. La Torá sigue manteniendo una palpitante vigencia” (Comentario al libro Deuteronomio p. 166)
Muchas de las ideas y acciones por la preservación de la naturaleza, que parecen ser modernas, como la ecología en sus múltiples variantes, ya fueron abordadas en la Torá, y es por ello que este texto tan antiguo sigue siendo válido para nuestro tiempo, tal como lo explicara el recientemente fallecido rabino y maestro Mordejai Edery de bendita memoria en este párrafo citado.
Parashat Shoftim constituye una radiografía de lo que sería la sociedad hebrea en la Tierra de Israel. Por encima de todo, D´s y la Torá, y luego los distintos funcionarios que deberían cumplir con sus tareas especificas sin descuidar en absoluto el conjunto de leyes y mandamientos entregados por D´s al pueblo a través de Moisés.

Shabat Shalom

Rab. Ruben Saferstein

PALABRAS DE VIDA


La felicidad escondida, perla de perlas

En el sexto día de la creación del Universo, Dios decidió crear al ser humano a su imagen y semejanza.
Los ángeles lo previnieron: De ser así, no existiría diferencia alguna entre el hombre y Dios mismo.
Le sugirieron, por tanto, quitarle algo al ser humano. Pero ¿Qué podían quitarle? Tras un largo debate, los ángeles propusieron: "¡Quitémosle la felicidad!". El problema, ahora, residía en elegir el lugar adecuado en el cual esconderla, a fin de que el hombre jamás pudiera hallarla. Un ángel dijo: "Ocultémosla en la cima del monte más alto del mundo". Dios argumentó: "Recuerda que el ser humano estará dotado de mi fuerza y algún día podría subir y encontrarla". “Escondámosla entonces, en el fondo del mar", sugirió otro ángel.
Dios repuso: "Recuerda que el ser humano tendrá mi inteligencia y algún día podría construir artefactos con los que descender y encontrarla".
Finalmente, un tercer ángel sugirió: "Creo saber dónde podemos esconder la felicidad para que el ser humano nunca pueda hallarla. La esconderemos dentro de él mismo. Estará tan ocupado buscándola afuera que jamás sabrá que la lleva consigo."

Seminarista Dr.Gabriel Pristzker
Director Comunitario

RESUMEN DE LA PARASHA SEMANAL


PARASHAT SHOFTIM - JUECES
Resumen de la Parashá

La parashá de esta semana relata que Moshé recordó al Pueblo de Israel normas de convivencia dentro de los límites de una sociedad civilizada. Así indicó sobre las leyes relacionadas con el sistema judicial, el comportamiento de los jueces, el nombramiento de éstos y otros funcionarios. Recordó también, leyes sobre el pecado de idolatría, cómo condenar y castigar a quien lo cometiera. Moshé vaticinó que los judíos desearán ser gobernados por reyes, señalando que debía ser un nativo de Israel y elegido por Di-s, que tendría que escribir un segundo Séfer Torá para ser llevado en las guerras, ser temeroso de Hashem y observante de nuestra fe.
Asimismo, Moshé recuerda a los levitas, que ellos no poseerán tierras en Israel. También enseña leyes sobre las ofrendas que los cohanim recibirían.
Se prohíben todas formas de superstición y magias, como también la Torá dispone castigo de muerte a los falsos profetas.
Los israelitas no debían tener temor sobre sus enemigos, antes de comenzar una guerra, pues el Eterno los protegería. Se indica en esta parte de la parashá, quiénes estaban exceptuados de ir a la guerra, como ser quien había construido una casa y no la había inaugurado, quien había plantado un viñedo y aún no haber disfrutado su producción, el que hubiera desposado una mujer y no convivido con ella, y aquél que tuviese miedo.
Son recordadas otras leyes sobre las guerras. Antes de atacar una ciudad, se debía negociar pacíficamente el ingreso a la misma, y si fracasaran esos intentos, se emprendería la guerra. Moshé indicó sobre quien recaía la responsabilidad del asesinato de alguien cuyo cuerpo fue encontrado en el campo, recayendo la misma sobre la ciudad más cercana al lugar del hecho, debiendo los jueces y ancianos de esa ciudad, expiarse sacrificando un animal y frente a los cohanim.

LA HAFTARA DE LA SEMANA


HAFTARA DE PARASHAT SHOFTIM

Ieshaiahu (Isaías) 51:12 - 52:12
En la lectura de la haftará de esta semana leeremos la cuarta de las siete profecías de consuelo para el pueblo de Israel, extraídas del libro del profeta Ieshaiahu.
"Yo, Yo soy Quien os consuela.
¿Quién eres tú, que temes del ser humano que morirá
y del hijo del hombre que se asemeja a la hierba?"
(51:12)
"Yo soy el mismo, no cambié. Yo soy Quien os consuela, y deben saber que este consuelo es verdadero y duradero, pues proviene de Mí. Pero debo preguntarte a ti, pueblo de Israel: ¿Quién eres tú, que temes del ser humano que morirá y del hijo del hombre que se asemeja a la hierba? Tú eres quien ha cambiado. Ya no te reconozco. Cuando te saqué de la tierra de Egipto confiabas solamente en Mí y no temías de pueblo alguno, pero ahora tú temes del hombre, de un ser humano que su vida es tan efímera como la de un vegetal, que hoy está húmedo y con vida, pero mañana estará seco totalmente.
"Dos (desgracias) he aquí que te han ocurrido,
¿quién te consolará?,
el robo y el quebrantamiento, el hambre y la espada,
¿con quién te consolarás?

(51:19)
El profeta Ieshaiahu nos recuerda aquí los sufrimientos que padeció el pueblo de Israel, y le dice: "¿quién te consolará?", pues no quedó nadie que pueda consolar al pueblo, ya que todos se han levantado en su contra y él ha quedado solitario. Además, al final del versículo le dice: "¿con quién te consolarás?", porque no sólo que nadie puede venir a consolar a Israel, sino que ningún pueblo puede servir de consuelo para Israel, ya que ninguna otra nación ha sufrido las penurias que Israel vivió.
A pesar de que el profeta dice que dos cosas malas le han ocurrido al pueblo, vemos que en el versículo son recordadas cuatro cosas: "el robo y el quebrantamiento, el hambre y la espada". Los comentaristas nos explican que los conceptos "el hambre y la espada" son la explicación de "el robo y el quebrantamiento", pues el quebrantamiento fue la consecuencia del hambre, y el robo fue producido por la espada de los ejércitos que atacaron al pueblo.
Sin embargo, Rabí Iehonatán Aibshitz (1690 - 1764) en su libro "Ahavat Iehonatán", nos explica que en realidad el profeta está haciendo referencia a dos distintas clases de pecados.
El primer tipo de pecado viene como consecuencia de la riqueza, y tiene lugar cuando el hombre que acumula bienes se enaltece y se desvía en pos de lo vano y lo necio para satisfacer todos sus deseos. Y esta clase de pecado evidentemente no tiene relación con la gente pobre.
Pero hay otra clase de pecado que sí puede tener relación con el pobre, y tiene lugar cuando todos los pensamientos acerca de su situación lo llevan a pensar que la suerte en este mundo depende de los astros, olvidándose de que D'os dirige el mundo. Y por cuanto que esta clase de pensamientos son la base para la herejía, en consecuencia, él termina adorando algo que no es D'os.
Pero en una sola persona (o en un sólo pueblo) es ilógico que se encuentren estas dos clases de pecados, pues ellos son la consecuencia de dos situaciones distintas y opuestas.
Sin embargo, el pueblo de Israel en la época del Primer Templo de Jerusalem realmente cometió dos pecados que demuestran una contradicción: por un lado, ellos se desviaron del camino recto y mantuvieron relaciones sexuales con mujeres que les estaban prohibidas para satisfacer sus deseos - y como explicamos, este pecado tiene relación con los ricos - y por otra parte ellos transgredieron la prohibición de la idolatría - y este pecado tiene relación con los pobres - ¿y cómo puede ser que un pueblo (o una persona) tenga una conducta tan irracionalmente contradictoria?
Por eso, el profeta Ieshaiahu - en nombre de D'os - amonestó a los hijos de Israel diciéndoles: "Dos (desgracias) he aquí que te han ocurrido". Ieshaiahu les dijo a ellos que específicamente dos fueron las desgracias que les sobrevinieron, pues ellas fueron las consecuencias de sus dos clases de pecados.