martes, 5 de octubre de 2010

LA PARASHA DE LA SEMANA


PARASHAT NOAJ
פרשת נח

Todavía queda en el eco de nuestros días las palabras Tov meod- “Muy Bueno”, con las cuales D´s evaluó la creación del ser humano en el sexto día de acuerdo a la lectura del primer capítulo del libro de Bereshit- Génesis.
Apenas tres capítulos después, Caín mata a su hermano Abel y el comienzo de la historia de la humanidad se ve convulsionado por este hecho. Más aún los habitantes del mundo comenzaron a multiplicarse y D´s tiene una observación muy particular que se expresa de la siguiente manera:
“Y vio el Eterno que era grande la maldad del hombre en la tierra y que todo pensamiento de su corazón constantemente alentaba designios malignos. Y arrepintióse el Eterno de haber hecho al hombre en la tierra, lamentándolo en su corazón “(Génesis 6:5-6)
Recién empezaba la historia del mundo y ya D´s había decido terminar con todo eligiendo a Noé, para volver a comenzar ¿Quién era Noé y qué mal había pasado en la corta historia de la humanidad?
“Noé fue un hombre probo y justo entre sus semejantes y andaba con D´s. Y tuvo Noé tres hijos: Sem, Cam y Jafet. Y la tierra se había corrompido ante D´s y estaba colmada de violencia” (Génesis 6:9.11)
La palabra “violencia” es en hebreo Jamás y que de acuerdo a la concepción del Dr. Daniel Colodenco en su comentario al libro de Génesis, puede traducirse también como “ultraje”, “injusticia” o “crimen”, y Rashi lo entiende como “robo”, asociado con transgresiones tales como el derramamiento de sangre y aberraciones sexuales y que pueden ser comprendidas como un estado de violación de la justicia y el orden, de aquel orden garantizado por la presencia de D´s. (Daniel Colodenco, comentario al libro de Génesis, p.63)
D´s decidió destruir la humanidad y todo el resto de la Creación pidiéndole a Noé construir un arca y hacer subir a la misma parejas de cada ser viviente. Luego de ello lanzaría un diluvio devastador que borraría todo lo existente. Pero con Noé establecía un pacto que significaba el compromiso de continuidad con Noé y su familia.
El Diluvio duró doce meses y once días, y el resultado fue borrar toda existencia de la faz de la tierra salvo Noé y quienes se encontraban con él en el arca.
El relato del Diluvio es una obra, que con algunas diferencias, encontramos en la literatura de muchas de las civilizaciones mesopotámicas de la antigüedad, siendo la más conocida el relato de Guilgamesh. En la Torá a partir de Noé y sus hijos se desarrolla la historia de la humanidad. El relato bíblico incluye nombres de personas y de pueblos que aparentemente estaban unidos hasta que aparece el relato de la construcción de la Torre que pretendía llegar a los cielos, entendiendo así que alcanzaría a D´s. Por ello, D´s provoca la confusión de los idiomas de los distintos albañiles dando el nombre de Babel “confusión”.
Así comienza a desarrollarse la nueva historia de la humanidad, que a partir de la figura de Abram hacia el final del capítulo once, dará lugar al surgimiento del pueblo y de la historia de Israel.
Shabat Shalom

RAB RUBEN SAFERSTEIN

PALABRAS DE VIDA


El pacto, siempre el pacto

Todos recordamos el pacto que le presenta Dios a Noé luego de hacer caer el diluvio sobre el mundo. En esa instancia, Dios le promete al nuevo padre de la humanidad no destruir el mundo. Pero en esa promesa hay una omisión que, si nos percatamos, nos produce escalofríos: Dios no promete que nosotros no destruiremos el mundo.

Como señala Rabi Ioshua de Kutna, el arco iris (el símbolo del pacto entre Dios y Noé) es un semicírculo. Esa es la promesa que Dios nos hace. La mitad de Dios debe ser completada con nuestros propios colores entrelazados.

Las relaciones que construimos gracias a la santidad, a la compasión y al amor son nuestro arco iris recíproco. Abarcando todos los colores, incluyendo no sólo a nuestra comunidad sino también a nuestros prójimos, nos enseña que en el pacto está el secreto de la salvación, de la nuestra y del mundo todo.

La idea de Brit, de pacto, es la espina dorsal del judaísmo. No hay ninguna idea más importante para el desarrollo de nuestra tradición. El judaísmo conservador, a medida que ha crecido, ha tomado en serio la idea pactual, algunas veces sin darse cuenta. El momento ha llegado para recordarla, para desarrollarla en formas poderosas y nuevas y crear un judaísmo que pueda cambiar la vida judía en nuestra Kehila, en Buenos Aires y más allá.

Esta clase de convicción es vital para el futuro del pueblo judío, una nación pactual nacida de la pasión por mejorar al mundo bajo la soberanía de Dios, como lo ¨cantamos¨ cada vez que en nuestra Sinagoga nos juntamos a rezar, cuando al final del Aleinu Leshabeaj decimos ¨Letaken Olam be maljut Shadai¨, “mejorar el mundo bajo la soberanía de Dios”.

Seminarista Dr. Gabriel Pristzker
Director Comunitario

RESUMEN DE LA PARASHAT SEMANAL

RECONSTRUCCION DEL ARCA DE NOAJ
Resumen de la Parashá

NOAJ

La parashá de esta semana nos relata sobre la personalidad de Nóaj, quien era un hombre justo, un tzadik, dentro de una generación de malvados.El Todopoderoso observó que el mundo estaba inmerso en un estado de gran perversidad y por ello decidió destruir a todos sus habitantes, excepto Nóaj (el único hombre recto de su generación) y su familia, y la destrucción la llevaría a cabo mediante un diluvio. Así el Eterno le informó a Nóaj y le ordenó construir un arca de tres pisos, donde él y su familia habitarían durante el tiempo que durara el diluvio.Nóaj hizo caso a las instrucciones de Hashem, construyendo el arca y al finalizarla su mujer y sus hijos Shem, Jam y Iafet y sus respectivas esposas, entraron al arca. Junto a ellos, Nóaj llevó siete parejas de las diferentes especies de animales y aves. Asimismo, almacenaron alimentos para todos, suficientes para el tiempo en que habitarían en el arca. El día 17 del segundo mes comenzaron a caer poderosas lluvias sobre el Mundo y también surgieron aguas desde el interior de la Tierra, arrasando todo lo existente sobre su faz, como a todos los seres vivientes, ahogándolos. Las aguas cubrieron toda la tierra, incluso las cimas de las más altas montañas Este diluvio duró cuarenta días. Luego de transcurridos seis meses, las aguas descendieron y el arca quedó asentada sobre el monte Ararat. Después de otros tres meses, Nóaj envió a un cuervo para que comprobara si la tierra estaba seca. El cuervo voló de un lado a otro y las aguas no habían descendido. Pasado siete días, Nóaj envió una paloma y ésta volvió al no encontrar lugar seco donde posar. Siete días más tarde volvió a enviarla y ésta volvió con una hoja de olivo, lo que indicó que las aguas estaban bajando. Al cabo de otros siete días, Nóaj nuevamente envió a la paloma, y en esta oportunidad no volvió, lo que señaló que la tierra había comenzado a secarse.Entonces, el Eterno indicó a Nóaj salir del arca con su familia y todos los animales y aves. Nóaj ofrece sacrificios al Todopoderoso usando los animales del Arca que tenía reservados con ese propósito. Hashem prometió no volver a destruir el mundo por medio de un diluvio, signándolo como pacto por medio del arco iris.A Nóaj se le permite comer carne, cosa prohibida para Adam.

Hashem nos da las siete leyes universales, las llamadas Leyes de Nóaj que son:

- Creer en Hashem.

- No matar.

- La prohibición de adorar ídolos.

- Las distintas categorías de relaciones sexuales prohibidas.

- No comer carne de un animal vivo.

- La obligación de instituir un Código Legal.

- No robar.

El clima cambia y es establecido tal como lo conocemos hoy en día. Nóaj planta una viña y se embriaga con su producto, Jam ,uno de sus hijos se ríe al ver el estado en el que se encuentra su padre, desnudo y borracho, sin embargo, Shem y Iafet sus otros hijos, le tapan y le dan la espalda para no verle desnudo y así no faltarle al respeto. A causa de este incidente cae sobre Jam la maldición de que sus hijos serán esclavos para siempre.

Nuevamente fue creciendo la humanidad y también volvieron las conductas perversas. Las diferentes naciones que formaban parte de la Tierra hablaban un solo idioma, y decidieron construir una ciudad con una torre que llegaría hasta el cielo para también habitar allí, y llamaron a la ciudad Babel. Pero el Todopoderoso, ante esa actitud de la gente, los confundió mezclándoles los idiomas.

Después de la generación de Nóaj, le sucedieron diez generaciones hasta Abraham, quien entendió que Hashem era único, y así despreció todo tipo de idolatría.

LA HAFTARAH DE LA SEMANA


HAFTARA NOAJ
ISAIAH 54:1 - 55:5
Igual que en la parashá de esta semana, en la que Hashem promete no traer nunca más un diluvio al mundo, la Haftará también transmite la promesa de Hashem de que no exiliará al pueblo judío tras la redención del actual exilio de Edom.
La parashá describe el terrible diluvio que destruyó la tierra, con todas sus criaturas, por decreto del D´s Compasivo. Da la impresión de ser un final, pero, en realidad, no es más que un comienzo. De las cenizas de aquel mundo degenerado surgió la simiente pura de Noaj. Del mismo modo, la destrucción del primer Beit HaMikdash, y la dispersión del pueblo judío, fue como un "diluvio", que en la superficie daba la impresión de ser un desastre total.
El profeta dice que, más que ser la ruina de la nación, en realidad, ésa fue su conservación, y como una madre que se ha quedado sola y llorando, Sión será consolada cuando el galut (exilio) haya cumplido con su función purificadora, y sus hijos retornen a ella.
EN MERITO
"... y Mi benevolencia no se alejará de vosotros..." (60:10)
La frase "no se alejará" aparece dos veces en nuestra tradición. Una vez, en este caso, y la otra, en Yehoshúa 1:5: "Este libro de la Torá no se alejará de vuestras bocas". Es el mérito del estudio de la Torá, que no se aleja de nuestras bocas, el que permite que "Mi benevolencia no se aleje de vosotros".
DIETETICA JUDIA
"Venid todos los sedientos... id al agua... tomad vino y leche" (55:1)
Así como el agua, el vino y la leche se conservan mejor en recipientes simples, la Torá, que sacia la sed de todos los que la estudian, se queda con aquél que es humilde.
La parte revelada de la Torá es como el agua: así como el cuerpo humano no puede sobrevivir sin agua, el pueblo judío no puede sobrevivir espiritualmente sin la Torá revelada.
Los secretos de la Torá son como el vino: deben ser bebidos con cuidado, y no todos son capaces de tolerarlos.
Los midrashim de la Torá son como la leche y la miel: son dulces y nutritivos, y nos infunden amor y temor a Hashem.


Tiferet Sion