jueves, 16 de diciembre de 2010

LA PARASHA DE LA SEMANA


MENSAJE DEL RABINO

PARASHAT VAIEJI
פרשת ויחי


Ciento cuarenta y siete años tenía Jacob, cuarenta y dos menos que su padre Isaac y después de diecisiete años en Egipto, su salud comenzó a decaer.
Llamó a Iosef y le pidió que jurara que no lo enterraría entre los egipcios, sino en la Tumba de los Patriarcas, en Hebron. Iosef se comprometió a hacer lo que su padre le pidió.
“Haré conforme a tus palabras. Y le dijo Israel: Júramelo y él le juró, e inclinose Israel sobre la cabecera de la cama” (Génesis 47:31)
Parashat Vaieji describe la bendición que Jacob daría a cada uno de sus hijos al igual que a sus nietos, hijos de Iosef, Efraím y Manasés.
Estos últimos fueron considerados por Jacob como hijos propios y de acuerdo a ello les dio su bendición:
“Que D´s, ante Quien anduvieron mis padres Abraham e Isaac, el D´s que me sustentó desde que nací hasta hoy, el Ángel que me libró de todo mal, bendiga a los muchachos y sean ellos llamados con el nombre mío y los de mis padres Abraham e Isaac y se incrementen como los peces en medio de la tierra” (Génesis 48:16)
El capitulo cuarenta y nueve reúne a todos ellos delante de su padre quien dedicó palabras especiales a cada uno describiendo su carácter, personalidad y anticipando el futuro que les sobrevendría.
Los hijos esperaban una bendición pero no fue eso lo que les dijo Jacob.
“A Rubén lo castigó por la lascivia que lo impulsó a acostarse con Bilha negándole sus derechos como primogénito, lamentó la violencia en Shjem por Simón y Levi y los maldijo en vez de bendecirlos, anunciando que los dispersaría en Israel; elogió el coraje de león de Judá y le prometió un cetro regio y abundancia de vino y leche; a Zebulón le anuncio que llegaría a ser una tribu de comerciantes y marinos, comparo a Isajar con un asno robusto que trabaja alegremente en una tierra de deleite y a Dan con una serpiente que en el camino muerde los talones al caballo y hace caer al jinete, a Neftalí con una cierva veloz perseguida por cervatos, Benjamín, un lobo hambriento. A Gad le dijo: `Tú depredarás y serás depredado pero al final serás victorioso’. A Asher le dijo ‘Cosecharas buen trigo y cocerás buen pan’. La mayor bendición la reservó a Iosef a quien comparo con un novillo fuerte junto a una fuente, desdeñando las palabras de los honderos y las flechas. D´s mataría a los enemigos de Iosef y lo bendeciría con lluvias abundantes, fuentes perpetuas, buenos rebaños, esposas fértiles y orgullo ancestral” (R.Graves y R. Patai, Los Mitos Hebreos, p.242)
Murió Jacob y Iosef hizo embalsamar su cadáver, tarea que llevó cuarenta días; y ordenó a los egipcios que hicieran duelo por él durante sesenta días. Habiendo pasado el periodo de duelo, Iosef pidió permiso al faraón para ir a enterrar a su padre a la Majpelá, en la Tierra de Canaán, lugar de sepultura de sus abuelos y el resto de la familia de los Patriarcas.

A su regreso a Goshen, los hermanos tuvieron miedo de que Iosef se vengara de ellos por lo que le habían hecho en su juventud. Pero Iosef reconfortó a sus hermanos y les terminó de perdonar lo que había pasado, y fueron ellos los que fueron tranquilizados por las palabras de Iosef.
Tiempo después, Iosef ya anciano, anunció a sus hermanos que estaba por morir y les anunció que en su momento, D´s sacaría a todo el pueblo de Egipto. Les pidió que llevaran sus huesos a la tierra de Israel al momento de la partida, hecho que se produciría más de cuatrocientos años después.
Iosef murió con sus biznietos en brazos y también recibió los rituales funerarios de Egipto. Fue embalsamado y puesto en un sarcófago en las orillas del rio Sihor. El duelo por Iosef se mantuvo por setenta días.
De este modo termina el libro de Bereshit cuyos cincuenta capítulos nos permitieron conocer los comienzos de la historia del pueblo de Israel hasta el momento en que se inició la esclavitud, tema que ocupará gran parte del libro de Éxodo.
Shabat Shalom

Rab. Ruben Saferstein.

PALABRAS DE VIDA


Doce Segundos

En una Convención Mundial de Neurología, realizada en Estados Unidos, uno de los principales tópicos fue el fenómeno de las personas que se desmayaban en el instante en que se levantaban de la cama.
Una de las oradoras, la profesora Linda Mc Maron, de Inglaterra hizo una prolongada exposición respecto de su estudio en este campo.
Explicó que después de muchos años de estudios e investigaciones sobre el tema, se llegó a la conclusión de que este tipo de desmayos, es causado por la rápida transferencia de la posición de acostado a la de parado. La Profesora Mc Maron, explica que la sangre demora unos doce segundos, para fluir de los pies a la cabeza.
Por lo tanto, cuando una persona se levanta velozmente, la sangre es transportada muy rápidamente al cerebro, lo que puede resultar en un desmayo. Sugirió entonces que cada persona, aun los que no tengan tendencia a desmayarse, se sienten en la cama, al despertarse y contar lentamente hasta doce, para evitar estos malestares, languidez o desmayo.
Otro profesor, judío observante, pidió permiso para hablar y dijo:
Nosotros los judíos, tenemos una antigua tradición de millares de años que es decir una oración de agradecimiento al Creador del Mundo, por concedernos la oportunidad de un nuevo día de realizaciones. (*)
La oración debe ser dicha inmediatamente después de despertarse, mientras se está en la cama. A continuación la recitó lentamente en hebreo:

Modé (modá, en caso de una mujer) aní lefanéja, Mélej Jai Vecaiam, shehejezárta bi nishmati bejemlá. Rabá Emunateja.

“Te agradezco, Rey Viviente y Eterno, pues me regresaste el alma con gran piedad, grande es tu lealtad”.

Esta bendición tiene doce palabras y si la persona la dice lentamente y con concentración, le lleva exactamente doce segundos. Entonces, corresponde un aplauso para el Creador del Mundo. El auditorio irrumpió en aplausos, que retumbaron por todo el salón.
Tal vez, cada uno de nosotros, también deba aplaudir al Creador, todas las mañanas, luego de recitar el "Modé aní".

(*) En el Talmud, en el Tratado de Guitin 70a, dice que "Aquel que se levante rápidamente, apenas se despierte, corre riesgo de vida".
Dr.Gabriel Pristzker
Director Comunitario

RESUMEN DE LA HAFTARAH SEMANAL


PARASHAT VAIEJI - Y VIVIO

Resumen de la Parashá

Después de vivir 17 años en Egipto, se aproximaba el final de los días de Yaacob y llamó a su hijo Yosef a quien pidió que le prometiera que lo sepultaría en la tierra de Canaán, junto a sus padres en la Cueva de Majpelá, el lugar donde estan Adam y Java, Abraham y Sara, Itzjak y Ribká. Yaacob se encontraba enfermo y Yosef junto a sus hijos Efráim y Menashé, fue hacia él. Yaacob expresó que ellos serían cabezas de tribus, al igual que sus propios hijos.
Mientras, recordó a su hijo Yosef sobre cuándo murió su esposa Rajel y que la sepultó en Bet Lejem. Luego, bendijo a sus nietos Efráim y Menashé. Yaacob eleva a Efráim y a Menashé al estatus de sus propios hijos, dándole así a Yosef una doble porción, lo que le saca el estatus de primogénito a Reubén. Como Yaacob es ciego por su edad, Yosef pone a sus hijos cerca del abuelo. Yaacob los besa y abraza. Yaacob colocó su mano derecha sobre la cabeza de Efráim (el más joven), y su mano izquierda sobre Menashé. Yosef creyó que su padre estaba equivocando al colocar la mano derecha sobre el menor y la izquierda sobre el mayor, cuando en realidad debía ser a la inversa, a lo que Yaacob sostuvo no estar equivocado ya que Menashé se convertiría en una gran nación, mientras que Efráim sería aún mayor. Yaacob le explica que su intención es bendecir a Efráim con su mano fuerte porque Yehoshúa descenderá de él, y también porque Yehoshúa será tanto el conquistador de Eretz Israel como el maestro de Torá del Pueblo Judío.
Cercano a su muerte, Yaacob llamó a todos sus hijos, quienes junto a su cama, fueron recibiendo uno a uno, las bendiciones. Profetizó sobre cada una de las tribus y describió las características de cada hijo suyo. Yaacob ordenó a sus hijos ser sepultado en la cueva de Majpelá, frente a Mamré, en el campo de Efrón en la tierra de Canaán. Allí estaban sepultados Abraham, Sará, Itzjak, Ribká y Leá.
Yaacob se va de este mundo a la edad de 147 años. Al fallecer Yaacob, Yosef se echó sobre él y llorando lo besó. Luego ordenó a los médicos egipcios que lo embalsamaran. Los egipcios lloraron a Yaacob durante sesenta días. Al cabo de ese tiempo, Yosef recibió el permiso del Faraón de subir a la tierra de Canaán para dar sepultura a su padre y así junto a sus hermanos y familiares cumplieron lo juramentado, inhumarlo en la cueva de Majpelá.
Al regresar todos a Egipto, los hermanos temieron que Yosef se vengara de todo lo que le habían hecho en el pasado, a lo que les contestó que no temieran y que los apoyaría a ellos y sus familias. Y residieron en Egipto y Yosef vivió ciento diez años.
Cercano a su muerte, Yosef hizo jurar a los hijos de Israel que sus restos serían conducidos a la tierra que el Eterno prometió a Abraham. Al morir su cuerpo fue embalsamado y colocado en un ataúd en Egipto.

LA HAFTARA DE LA SEMANA


HAFTARAH VAIEJI
Melajim I (I Reyes) 2:1-12

"Se acercaron los días de David para morir y le ordenó a Shelomó su hijo diciendo" (2:1).
En la haftará de esta semana encontramos al rey David en los últimos momentos de su vida. David, recuerda varias instancias y situaciones de su vida y le pide a Shelomó (Salomón) - su hijo, que como rey, es decir, por tener el poder en su mano, se acuerde de quienes hicieron el mal y el bien en los días de David - su padre, para retribuírles a cada uno por sus acciones.
En el libro de Shemuel II (II Samuel) desde el capítulo 15 en adelante, se nos relata que Abshalom - uno de los hijos del rey David, se reveló en contra del reinado de su padre y se coronó a sí mismo como rey. Él comenzó a perseguir a su padre y éste se escapó desde Jerusalem hasta Majanáim, al otro lado del río Jordán. Allí, el rey David fue ayudado por un hombre llamado Barzilai - el guiladita - quien lo alimentó, le dió de beber y le proveyó de todas sus necesidades en aquellos momentos tan difíciles de su vida.
Entre otros, David le pide a Shelomó que no se olvide de los hijos de Barzilai - el de Guilad, y le dice:
"Y con los hijos de Barzilai - el de Guilad - harás benevolencia y estarán entre quienes comen en tu mesa, pues ellos se acercaron a mí cuando yo escapaba de Abshalom, tu hermano" (2:7).
Al "maguid" de Duvna (Rabí Iaacov Krantz, 1741 - 1804) en el comentario a las haftarot llamado "Cojav Miiaacov", le llama la atención que el rey David haya llamado "jésed" (benevolencia, acción bondadosa no obligatoria) a la retribución que corresponde otorgarle a quién hizo un acto de bondad con anterioridad, en este caso Barzilai; ya que esto debería ser considerado por David solamente el pago y la retribución obligatoria - moralmente hablando - y no un acto de jésed.
Por otro lado, el "maguid" pregunta por qué dice el pasuk (versículo): "pues ellos se acercaron a mí cuando yo escapaba de Abshalom" en lugar de "pues ellos me acercaron a mí (hacia ellos) cuando yo escapaba de Abshalom".
Para responder a estas dos preguntas el "maguid" de Duvna nos explica la diferencia de kavod (honor, honra) entre un hombre simple que se acerca a un hombre importante y grande en conocimientos, y un hombre importante y grande en conocimientos al que se le acercan hombres simples para aprender de su sabiduría.
A pesar de que para un hombre simple es un kavod acercarse a alguien grande, el kavod del hombre grande es mucho más grande que el kavod de quienes se acercan a él. Y la prueba de esto es el hecho de que los hombres simples son los que se acercan al hombre grande y no al revés, esto demuestra que el kavod del hombre a quien el resto de los hombre se acercan a él, es más grande.
Entre David y los hijos de Barzilai ocurrieron dos cosas. Por un lado, ellos le dieron de comer y de tomar, y le proveyeron a David de todas sus necesidades; y por el otro, demostraron que David no era para ellos un hombre simple sino que todavía lo consideraban a David el rey del pueblo de Israel y la prueba de esto es que ellos se acercaron a él.
De todas maneras, David no consideró un acto de jésed propiamente dicho al hecho de que ellos le proveyeron a él de todas sus necesidades, pues es una obligación moral de toda la humanidad ayudar al prójimo cuando éste atraviesa situaciones difíciles. Pero el hecho de que lo consideraron el rey y se enorgullecieron de acercarse a él, sí fue considerado jésed por David.
Y es por eso que no está escrito en el pasuk: "pues ellos me acercaron a mí (hacia ellos) cuando yo escapaba de Abshalom" sino "pues ellos se acercaron a mí" es decir, que se honraron y enorgullecieron al poder acercarce a David, demostrando así que para ellos él era el rey de Israel a pesar de que Abshalom se había coronado y perseguía a su padre, y por tal motivo es que eso fue considerado por David un completo acto de jésed.
Por esta razón, David le ordenó a su hijo Shelomó que haga jésed con los hijos de Barzilai, es decir que además de pedirle a Shelomó que les retribuya por la buena acción, también le pidió que haga jésed con ellos, pidiéndole que los hijos de Barzilai se encuentren "entre quienes comen en tu mesa".
David no le pidio a Shelomó que los hijos de Barzilai se encuentren "entre quienes comen de su mesa", porque de ser así se entendería que David le pidió que ellos se encuentren entre quienes comen de la comida de su mesa, es decir que Shelomó les mande diariamente una ración de alimentos. Pero hacer eso únicamente no sería un acto de jésed sino una retribucíon por la buena acción que ellos tuvieron con él.
Por eso dice el pasuk: "entre quienes comen en tu mesa", es decir que David le pidió a Shelomó que los hijos de Barzilai se encuentren entre las personas importantes del reino y que coman junto con él, siendo ésto un completo acto de jésed y no una mera retribución por una buena acción, pues no aumentó el kavod de David cuando los hijos de Barzilai se acercaron a él. Ellos simplemente, demostraron que no eran participantes de la rebelión de Abshalom y no avergonzaron a David. Sin embargo, a través del acto de jésed de Shelomó, el kavod de los hijos de Barzilai sí se engrandeció al ser ellos acercados a la mesa del rey Shelomó para comer con los hombres más importantes del reino.

lunes, 13 de diciembre de 2010

AYUNO DE TEVET


AYUNO 10 DE TEVET

ASARA B´TEVET
(Viernes 17 de Diciembre de 2010).

El 10 de Tevet es el día en el que el rey babilónico Nabucodonosor sitió Jerusalén, como está descrito en Reyes II 25:1-3: "En el año noveno de su reinado, en el mes décimo, el diez del mes, vino Nabucodonosor, rey de Babilonia con todo su ejército contra Jerusalén; acampó contra ella y la cercaron con una empalizada. La ciudad estuvo sitiada hasta el año once de Tzidkiahu (Sedecías). El mes cuarto, el nueve del mes, cuando arreció el hambre en la ciudad y no había pan para la gente en el pueblo, se abrió una brecha en la muralla de la ciudad y el rey partió con todos los hombres de guerra, durante la noche..."

El sitio duró más de un año y medio y el 17 de Tamuz se abrió definitivamente la brecha en la muralla. Tres semanas después, el 9 de Av, el Templo fue incendiado y este evento, más que cualquier otro, simboliza el fin de la independencia judía en su tierra y el inicio del exilio.

En las escrituras se llama el “ayuno del décimo mes” (Zacarías 8:19).En Israel, este día también se observa como el Día de Kadish Nacional, al ser recitado en él la oración de kadish de duelo por las personas asesinadas durante el Holocausto, especialmente por la memoria de aquellos cuya fecha de muerte no es conocida.

El 10 de Tevet es el único ayuno que se puede realizar también en viernes.