miércoles, 22 de diciembre de 2010

LA PARASHAT DE LA SEMANA

MENSAJE DEL RABINO
PARASHAT SHEMOT
פרשת שמות


Comenzamos esta semana con la lectura del segundo libro de la Torá que en hebreo se lo conoce como Shemot “Nombres” ya que la primera oración dice:
Estos son los nombres de los hijos de Israel que llegaron a Egipto con Jacob junto a sus familias (Éxodo 1:1)
En castellano el libro se llama Éxodo, nombre que fue dado por los judíos de habla griega en la ciudad de Alejandría, y que es la forma más popular de llamarlo en las distintas traducciones de la Torá.
Consiste en cuarenta capítulos y el contenido del libro se puede dividir en tres partes:
1. El relato de la opresión egipcia sobre el pueblo de Israel, la lucha por la liberación y el fin de la esclavitud (Éxodo 1:1-15:21).
2. Descripción de los acontecimientos vividos por los hebreos desde el cruce del Mar Rojo hasta la llegada al Monte Sinaí (Éxodo 15:22-18:27).
3. Hechos ocurridos durante la travesía a lo largo del desierto y la construcción del Mishkán (Tabernáculo) (Éxodo 19-40).

La parashá comienza nombrando a las setenta personas que, junto con Jacob salieron de Canaán en dirección a Egipto como consecuencia de la invitación hecha por el Faraón a través de José a toda la familia.
Esta travesía sería el inicio de la esclavitud de cuatrocientos treinta años en Egipto una vez que el faraón hubiese muerto y fuera reemplazado por otro, quien,de acuerdo a la Torá no conoció o bien no aceptó el trato dado a los hermanos de José:

“Surgió un nuevo rey en Egipto que no conoció a José” (Éxodo 1:8)

Este nuevo faraón manifestó a su pueblo el temor por el crecimiento numérico de los hebreos, quienes en cualquier momento podían socavar el régimen. Por ello puso oficiales sobre los hebreos para oprimirlos con trabajos forzados y los obligó a construir las ciudades de guardia para el Faraón: Pitón y Ramsés.
La vida comenzó a ser muy “amarga” para los hebreos ya que además existió la orden dada a las parteras de matar a los varones hebreos que naciesen a partir de ese momento. De acuerdo a la Torá estas mujeres no obedecieron las órdenes del faraón y por ello la población hebrea siguió creciendo mucho.
Este fue el preludio a la historia del nacimiento de Moisés y el famoso relato de cómo su madre lo escondió durante tres meses poniéndolo luego en un cesto a orillas del río, hasta que fue encontrado por la hija del faraón, llevado al palacio y criado allí como un príncipe hebreo.
La Torá ubica rápidamente a Moisés como un joven ya crecido:

Sucedió que en aquellos días que creció Moisés y fue hacia sus hermanos y vio sus duros trabajos. Y vio a un hombre egipcio golpeando a un hebreo uno de sus hermanos. Miró a cada lado y comprobó que no había nadie y golpeó al egipcio y lo enterró en la arena” (Éxodo 2:10-12)

A partir de estos versículos entendemos que Moisés conocía su identidad judía. Este es el primer relato que muestra el interés y preocupación que Moisés tenía hacia los hebreos quienes son llamados sus “hermanos” y que va seguido de un segundo relato que habla de una reyerta producida entre dos hebreos que lo reconocieron y le preguntaron si los iba a matar como había ocurrido en el episodio anterior.
El hecho fue inmediatamente conocido por el Faraón quien mandó a buscar a Moisés para matarlo y por ello Moisés escapó del lugar dirigiéndose a Midián.
Allí conoció a quien sería su suegro Reuel o Itro quien le dio a su hija Tzipora como esposa y entonces, Moisés decidió radicarse temporariamente allí.
Mientras tanto en Egipto había muerto el faraón y los hebreos se quejaban por el duro trabajo de esclavos que debían realizar y clamaron a D´s con sus lamentos.
De acuerdo a la Torá, D´s escuchó el sufrimiento de los hebreos y el texto relata el momento en el que Moisés fue llamado por D´s:

“Moisés pastoreaba el ganado de Itro su suegro, sacerdote de Midián y condujo al ganado mas allá del desierto. Y llego al monte de D´s Horeb. Y se le apareció un ángel de D´s en una llama de fuego en medio de la zarza. Y vio que la zarza estaba ardiendo en el fuego pero la zarza no se quemaba” (Éxodo 3:1-3)

Este párrafo es el preludio a la revelación de D´s a Moisés quien le pidió que se dirigiera nuevamente a la tierra de Egipto y procurar la liberación del pueblo de la esclavitud.
La Torá describe en forma vívida los temores de Moisés frente a la tarea, la excusa de su tartamudez y la reacción del palacio del Faraón para evitar la liberación del pueblo.
D´s consiguió convencerlo para esa misión, puso a Aarón su hermano a su lado para hablar por él y así se dirigieron al palacio real e hicieron el pedido de liberar al pueblo de Israel, cosa que no convenció en absoluto al faraón. Pero Moisés ya tenía la forma para iniciar, con ayuda de D´s el desencadenamiento de las plagas que finalmente convencieron al Faraón de dejar salir al pueblo hebreo.
La parashá termina con la amenaza de D´s al faraón:

“…Ahora verás lo que Yo hare al Faraón; porque con mano fuerte los dejara ir, y con mano fuerte los echara de su tierra” (Éxodo 6: 1)

Así comenzó el relato que forma parte integral de la historia del pueblo de Israel, la esclavitud en Egipto y a través de Moisés, la liberación y el retorno a la tierra de Canaán.

Shabat Shalom

Rab. Ruben Saferstein

PALABRAS DE VIDA


“Tefila” : Clarificar-se

En hebreo rezar u orar se dice “tefilá”. Tefilá es una palabra que nos invita a profundizar el concepto de plegaria a la luz de la Torá.
La raíz (el shoresh) de tefilá es P.L.L. (en hebreo las letras “F” y “P” son intercambiables), que se puede utilizar como ”juzgar”, “diferenciar”, “clarificar”, “decidir”. En la vida constantemente debemos discriminar entre la evidencia y el rumor, entre lo válido y lo descabellado, entre la realidad y la fantasía. El ejercicio de esta facultad se denomina “plilá”. Así es como la palabra “plilim” (de P.L.L.) se utiliza para definir a un tribunal, y ¿Cuál es la función de un tribunal sino examinar pruebas y dictaminar un fallo?
Por ende la plegaria vendría a ser la meditación del alma por definir lo que verdaderamente importa e ignorar las trivialidades que a menudo se disfrazan de valores o necesidades fundamentales.

(Adaptado del Sidur Avodat HaLev)


Sem. Dr. Gabriel Pristzker
Director Comunitario

EL RESUMEN DE LA PARASHAT SEMANAL


Parashá Shemot - Nombres

Resumen de la Parashá

La parashá Shemot correspondiente al segundo libro de nuestra Torá, Shemot (Éxodo), comienza recordándonos los nombres de los hijos de Yaacob. Su descendencia fue fecunda y se multiplicaron.
Un nuevo Faraón surgió en Egipto que no conocía lo que Yosef había logrado para Egipto, y temía que los Hijos de Israel se volvieran más fuertes que el pueblo egipcio y por ello inició una política opresora hasta llegar a convertirlos en esclavos. Así fueron obligados a edificar fortalezas y las ciudades de Pitom y Ramsés. Pero los judíos continuaban creciendo aún más, el numero de nacimientos sigue incrementándose. Entonces el Faraón ordenó a las parteras hebreas a que todo varón hebreo recién nacido, fuera arrojado al río Nilo. Pero las parteras no hicieron lo ordenado por el Faraón, dejando así vivir a los niños, bajo la excusa de que las mujeres hebreas daban a luz antes de que ellas llegaran.
Dos miembros de la tribu de Leví, Amran y Iojéved ya eran padres de dos hijos, Miriam y Aarón. Pero Iojéved, en tiempos del decreto del Faraón dio a luz a un otro varón, que fue escondido durante los primeros tres meses de vida y luego colocado dentro de una canasta entre los juncos de la ribera del río. Su hermana Miriam quedó cerca de ella y observó cuando se acercó a la canasta, la hija del Faraón. Esta vio que había dentro de ella un niño y adoptó al bebe a pesar de que se dio cuenta de que era un hebreo. Miriam se acercó para ofrecerle una nodriza para amamantarlo, a lo aquella accedió. Así Iojéved alimentó y crió a su propio hijo. Fue creciendo y luego fue llevado al palacio real donde se puso el nombre de Moshé, que significa “sacado de las aguas”.
Ya grande, Moshé observó la opresión y sufrimiento de sus hermanos. Vio como un capataz egipcio golpeaba con dureza a un hebreo. Moshé, que observó si había alguien cerca, decidió matar al egipcio y lo enterró en la arena. Al día siguiente, vio a dos israelitas discutiendo, y quiso intervenir para apaciguarlos, a lo que uno de ellos le respondió si él los juzgaría y mataría como lo hizo con el egipcio. Moshé comprendió que se sabía lo acontecido y que debía huir, ya que su vida estaba en peligro. Huyó hacia Midián, llegó a un pozo donde ayudó a las hijas de Itró a abrevar sus ovejas. Fue invitado a vivir con ellos e Itró le dio por mujer a su hija Tzipora. Tuvieron dos hijos, Guershom y Eliézer.
Mientras tanto, el Faraón había fallecido y su sucesor continuó con la opresión hacia los hebreos, aumentándola. Los judíos pedían ayuda al Eterno. Hashem recordó su Pacto con Abraham. Mientras Moshé apacentaba las ovejas de su suegro Itró, vio una zarza que ardía sin consumirse, y el Todopoderoso por primera vez le habló y le ordenó quitarse su calzado pues estaba en tierra sagrada. Le ordenó ir al Faraón para liberar a Su pueblo, a lo que Moshé consideró que él no era digno para esa misión. Hashem le prometió que Él daría Su ayuda Divina. Ante la pregunta de Moshé sobre cuando los hebreos le preguntaran el nombre del Eterno, Le respondió que debía decir: “Yo soy el que soy”. Moshé debía informar a los ancianos sobre su aparición y que debían presentarse ante el Faraón para pedirle dejara salir al pueblo para ofrecer sacrificios al Eterno en el desierto. También le indicó que el Faraón no los dejaría ir y que luego Él extendería su mano para forzar al Faraón a dejar salir al pueblo.
Moshé dudó si le creerían, pero el Todopoderoso le demostró su poderío transformando su vara en una serpiente, le indicó poner su mano sobre el pecho y le apareció a Moshé lepra y luego milagrosamente, sanó. También el Eterno le dijo si los israelitas no le creyeran, debía tomar agua del río Nilo y al verterla sobre tierra seca, se transformaría en sangre. Moshé señaló su falta de “palabras”, ya que padecía de problemas de habla, a lo que el Eterno indicó que su hermano Aharón sería su vocero.
Moshé contó lo sucedido a su suegro Itró, quien le contestó que fuera a sacar a sus hermanos de Egipto. Moshé partió con su familia y se encontró con su hermano Aharón en el monte Horeb y le contó todas las palabras del Eterno y luego los ancianos creyeron en Hashem.
Moshé y Aharón fueron ante el Faraón y le solicitaron dejara salir al pueblo a ofrecer sacrificios al Eterno en el desierto, pero se negó ante el pedido e impuso decretos más duros contra los judíos. A partir de ese momento no recibirían paja para fabricar los ladrillos, pero debían continuar elaborándolos. Nuevamente los ruegos ante el Faraón fueron rechazados. El Todopoderoso aseguró a Moshé que ante Su mano fuerte, el Faraón finalmente dejaría salir al pueblo.