jueves, 7 de abril de 2011

LA PARASHAT DE LA SEMANA


MENSAJE DEL RABINO

Parashat Metzora


פרשת מצרע


Estamos leyendo en la Torá el libro de Vaicra (Levítico) y la sección de este Shabat es Metzorá. De cierta manera continúa con la lectura de Tazría de la semana pasada, en la cual se abordaba el tema de la persona afectada por Tzaraat, palabra que en hebreo moderno se traduce como Lepra, si bien no es precisamente la enfermedad de Hansen la que se describe en la Torá, ya que esa afección incluía no solo a las personas sino también a las prendas de vestir como a las casas. La parashá describe el ritual de purificación de la persona que se recuperaba de la enfermedad y que consistía en una ofrenda. Dicha persona, luego de la revisación del Cohen quien había diagnosticado en un principio la dolencia, daba certeza de la recuperación y se le permitía a la persona volver al campamento de Israel, pero debía esperar todavía unos días para regresar a su casa. Antes de ello, debía rasurarse completamente, y lavar su cuerpo de tal manera que significaba un “volver a nacer”. Dijimos anteriormente que Tzaraat afectaba también a la ropa y podía hacerlo con las paredes de una casa. Así leemos: “Cuando viniereis a la tierra de Canaán que os doy en posesión y pusiere mancha de lepra en alguna casa de esta tierra” (Levítico 44:33) Este hecho fue considerado como algo misterioso. Algunos sabios dudan que hubiere ocurrido en alguna oportunidad. Los mismos comentaristas consideran que la casa afectada era una advertencia moral más que un hecho que ocurriese realmente. La casa era lo más privado y si ésta estaba afectada por Tzaraat equivalía que los valores de dicho hogar se habían erosionado. Había casos en los que el sacerdote determinaba que la casa afectada debía ser demolida y el midrash observa esto como “una anticipación de la destrucción del Templo de Jerusalén, una casa que fue corrompida por el comportamiento de sus habitantes” (Levítico Raba 17:7) Pero el mismo midrash agrega que esta destrucción no será para siempre y trae el versículo de Isaías que dice: Dice por tanto el Señor D´s: He aquí que pongo en Sion por cimiento una piedra, una piedra probada, una piedra angular preciosa de base firme” (Isaías 28:16) Debemos recordar que el libro de Vaicrá hace mucho énfasis en el tema de Tumaá y Tehará, “lo puro y lo impuro” y en ese pensamiento el capitulo 15 que habla de la impureza generada por el flujo de la carne humana provocada por alguna enfermedad, o infección que incluye también el período menstrual de las mujeres y la emisión seminal de parte de los varones. Esta situación afectaba la pureza del Santuario, y por esa razón había que tratarla con cada una de las personas afectadas y requería una separación temporaria y una limpieza ritual profunda antes de reincorporarse al campamento de Israel.

Shabat Shalom


Rab. Ruben Saferstein