lunes, 25 de abril de 2011

LA PARASHAT DE LA SEMANA



MENSAJE DEL RABINO



PARASHAT KEDOSHIM
פרשת קדשים



“Y le dijo el Eterno a Moisés: Diles a los hijos de Israel Seréis Santos porque Yo, el Eterno, vuestro D´s, Soy Santo” (Levítico 19:1)
Esta parashá es central en el libro de Levítico y constituye a mi entender, la columna vertebral del judaísmo.
A lo largo de sus versículos, D´s ordena una gran cantidad de leyes de carácter social, a través de las cuales el judío debe conducirse a lo largo de su vida.
La Torá no prescribe solamente obligaciones de tipo religioso entendidas como las ofrendas y los sacrificios detallados en la primera parte del libro. Comprende también lo que conocemos como las “mitzvot bein adam le javeró”, los mandamientos entre el hombre y su prójimo.
El pueblo de Israel habiendo salido de Egipto se dirigió hacia la Tierra Prometida. Allí se dedicaría a la agricultura y a la pequeña ganadería, y por ello, muchas de las prescripciones de comportamiento hacia el prójimo tenían que ver con el campo.
“Cuando cosechareis lo sembrado en vuestra tierra, no segaréis hasta el límite de tu campo ni recogeréis el fruto caído de tu viña. Dejaréis todo eso para el pobre y para el forastero.” (Levítico 19: 10)
Entendemos de este versículo que el propietario de la tierra debía dejar un sector de la misma para los pobres y extranjeros, quienes podrían recoger el producto dentro de ese sector. Esto lo vemos descripto de forma muy grafica en el libro de Ruth, que leeremos si D´s quiere en Shavuot , y que mostraba ya en la época bíblica la consideración hacia al persona necesitada.
D´s lo ordena y no lo deja al libre albedrio del propietario. Debía dejar parte de su campo para estas personas, y de allí vemos como existió la responsabilidad dentro de la sociedad hebrea hacia toda la población.
“No robaréis, ni obraréis con doblez, ni mentiréis al prójimo”… No oprimirás al prójimo ni le robaras. No demorarás el pago del jornal del asalariado toda la noche hasta la mañana siguiente” (Levítico 19:11, 13)
La Torá habla de dinero, de pagos, jornales y responsabilidad del empleador hacia su jornalero. No se podía retener el pago de la persona ni un solo día. No se lo podía engañar de ninguna manera y si había juicios no se podía favorecer a nadie, tanto el rico como el pobre debían ser juzgados con equidad.
“Y si un extranjero viviere contigo en la tierra no lo engañarás; antes bien lo tratarás como a un nativo, amándolo como a ti mismo, por cuanto extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto. Lo ordeno, Yo vuestro D´s” (Levítico 19:33)
La tierra de Israel iba a recibir a personas de otras naciones por distintos motivos, y con el ejemplo de que los hebreos fueron extranjeros en la tierra de Egipto y allí oprimidos y esclavizados, debían conocer perfectamente lo que sentía un extranjero con falta de idioma y dificultad de adaptación a la nueva tierra. Por eso el énfasis de la Torá en el trato hacia esta población.
Esta parashá se enmarca dentro de lo que los comentaristas titulan el “Código de Santidad”. La palabra Kadosh trasciende el concepto meramente religioso, para formar parte de la vida cotidiana y es por eso que la parashá Kedoshim sigue teniendo vigencia en nuestros días al poder trasladar perfectamente los conceptos del texto a nuestra sociedad.
Shabat Shalom

Rab. Lic. Ruben Saferstein