viernes, 22 de abril de 2011

LA PARASHAT DE LA SEMANA



MENSAJE DEL RABINO


Shabat Jol Hamoed Pesaj


“Guardarás la fiesta de los ázimos (Pesaj), durante siete días comerás el pan ázimo que te ordené, en la fecha fijada del mes de la primavera, pues en ese mes saliste de Egipto”
(Éxodo 34:18)

“Y el día catorce del mes primero se celebrará la Pascua (Pesaj) del Eterno. Y el día quince será festivo. Durante siete días se comerá pan ázimo. El día primero será de santa convocación, no haréis en el trabajo servil alguno y brindareis ofrenda ígnea al Eterno…”
(Números 28: 16)

Iniciamos el comentario de la lectura de este Shabat citando dos párrafos tomados de dos libros diferentes.
La Torá presenta varias veces a lo largo de su texto, el calendario de festividades y conmemoraciones. Este Shabat leemos acerca de Pesaj, también en Parashat Ki Tisa del libro de Éxodo y en Parashat Pinjas del libro de Números.
Estos párrafos no indican la celebración del seder, ni la lectura de la Hagadá. Tampoco la obligación de tomar cuatro copas de vino ni la de dejar servida una quinta para el profeta Elías.
La literatura rabínica y los codificadores de la ley se encargaron de delinear la forma en la que hoy celebramos Pesaj tomando como base el texto bíblico y por ello la obligación de comer matzá.
¿Cómo se entiende la frase “santa convocación” del primer día? Es lo que conocemos como Iom Tov, día festivo por excelencia mientras que los otros entran en la categoría llamada Jol Hamoed entendiendo esta palabra como días semi festivos dentro de la fiesta durante los cuales se permite trabajar. Pesaj de acuerdo a la Torá tiene una duración de siete días y en la Diáspora celebramos esta fiesta durante ocho días siendo considerados Iom Tov los dos primeros y los dos últimos.
Shabat entra dentro de estos días de Jol Hamoed, pero por ser Shabat es día de descanso. Las prescripciones de Pesaj siguen vigentes y la jalá de los viernes es reemplazada por dos matzot y el kidush sigue siendo cantado junto a una copa de vino Kasher lePesaj.
La lectura de la Torá corresponde a los capítulos 33 y 34 del libro de Éxodo dentro de la parasha que relata la apostasía del becerro de oro. En estos capítulos que nos toca leer, D´s da la orden de volver a esculpir las tablas de la Ley luego de lo cual Moisés pronuncia una oración en la que señala los atributos de D´s en Su carácter de compasivo, misericordioso, piadoso y clemente. En esta sección D´s reafirma el pacto con el pueblo de Israel:
“Entonces dijo D´s: he aquí que establezco un Pacto. Ante todo tu pueblo haré prodigios que no fueron hechos antes en ningún lugar de la tierra y ante ningún pueblo y verá entonces tu pueblo la obra del Eterno porque haré cosas terribles contigo”
(Éxodo 34: 10)
Los dos últimos días de Pesaj evocan el cruce del Mar Rojo y la liberación definitiva de la esclavitud. De acuerdo al relato de la Torá, el pueblo empezará a tomar la responsabilidad de su nuevo status y deberá prepararse para recibir los Diez Mandamientos, hecho que celebraremos dentro de cuarenta y cinco días en la fiesta de Shavuot.


Shabat Shalom y Jag Sameaj

Rab. Ruben Saferstein

PALABRAS DE VIDA



¿Motzí o Matzá?


Por modernos, por postmodernos, por escépticos, por incrédulos o por todo ello junto, muchos seres humanos en la actualidad se resisten a conceder importancia a la ley en y dentro de la religión. Incluso en una discusión que, en apariencia banal, respecto del orden de las bendiciones de la matzá en el Seder de Pesaj, allí, precisamente allí, la halajá (la ley judía) trata de enseñar un valor religioso sustancial.
El tema que planteamos es: ¿Cuál de dos bendiciones se dice primero en el Seder, la brajá especial de la matzá o la brajá usual y cotidiana de hamotzí que se dice sobre el primer trozo de pan que se come en las comidas? (no nos olvidemos que la matzá es el pan Pesaj).
¿Tiene realmente importancia saber cuál precede a cuál si decís una bendición? Tiene y no es un mero legalismo.
Existe una regla en la halajá que establece “tadir usheeinó tadir, tadir kodem” (Talmud Babilónico, tratado Brajot, pagina 51, folio b), “lo usual - cotidiano precede a lo no usual- acostumbrado”. Por lo tanto debe decirse primero el hamotzí (lo usual, cotidiano) y, recién después, matzá (lo excepcional y no frecuente), siendo esta la bendición especial de la festividad (es por la aplicación de esta misma regla, por ejemplo, que nos colocamos primero el talit y luego los tefilin por las mañanas).
En tu vida: ¿reconoces y agradeces lo que ordinariamente te es dado en forma de bendiciones diarias o, lo das por sentado, y solo retribuyes los grandes hechos y sucesos excepcionales?
Creo que mucho de lo que llamamos felicidad depende de la respuesta a esa pregunta.

Dr. Gabriel Pristzker
Director Comunitario


JOL HAMOED PÉSAJ


Por el Rabino Dr. Ismar Schorsch, Rector del Jewish Theological Seminary


Traducción de Inés Baum



El coincidir de este año de Pésaj y Pascua, de la Semana Santa cristiana con nuestra celebración de ocho días de Pésaj, amerita atención. A diferencia de la asociación de Navidad y Janucá, la Pascua y Pésaj son fiestas de igual importancia. Las dos iluminan las estructuras más profundas de sus respectivas religiones.
En primer lugar, su matriz inviolable es la primavera. En ambos casos, el calendario se ajusta para asegurarse de que la festividad se celebre al principio de la primavera. Para la iglesia, que creía que la resurrección había acontecido en un domingo, el primer concilio de Nicea en el año 325 determinó que la Pascua debía caer siempre el primer domingo después de la primera luna llena posterior al equinoccio vernal. En consecuencia, la Pascua continuó celebrándose sin una fecha fija pero siempre próxima a la luna llena, lo que coincidió con el comienzo de Pésaj el 15 de Nisán.
Según el mismo parámetro, los rabinos interpretaron el versículo “Hoy mismo salís, en el mes de aviv” (Éxodo 13:4), como una restricción para que Pésaj siempre fuera al principio de la primavera, o sea en un mes de transición, cuando las lluvias del invierno finalizan y el clima se torna apacible (Ver Rashi ad loc). La palabra “aviv” en realidad significa espigas frescas de cebada. Aún más, como la Torá había estipulado que el mes en el que ocurrió el éxodo de Egipto debía señalar el comienzo de un nuevo año (Éxodo 12:2), el final del año anterior estaba sujeto a extensiones periódicas con el fin de mantener el calendario lunar judío sincronizado al año solar. Entonces, si la cebada en los campos o la fruta en los árboles no estaba lo suficientemente madura como para traer el omer o los primeros frutos al Templo, el arribo de Pésaj podía atrasarse declarando un año bisiesto y redoblando el mes final de Adar (Tosefta Sanedrín 22). En resumidas cuentas, la Pascua y Pésaj estaban destinados a coincidir una y otra vez.
En segundo lugar, en ambas fiestas la naturaleza y la historia convergen con un resonante mensaje de esperanza. La renovación de la naturaleza que llega con la primavera amplifica la promesa de la redención enclavada en los acontecimientos históricos que se conmemoran. Para cada comunidad en la fe, la presencia de Dios se manifiesta de dos maneras, en la naturaleza y a través de la historia.
Pero en ambas, el medio preferido es la historia, un legado del paso bíblico hacia el monoteísmo. Tanto el judaísmo como el cristianismo se apoyan firmemente en los relatos fundamentales que se recrean ritualmente en sus respectivos festivales de primavera. En Egipto, la familia de Jacob se había transformado en una nación unida por la amarga experiencia de la opresión. La redención por Dios les concedió la misión nacional de crear un cuerpo político con vistas a un orden más noble. A pesar de que sus descendientes fallaron, el cuerpo de su literatura religiosa, que recogió sus esfuerzos y expresó sus ideales, retarían a la humanidad y, al mismo tiempo, los confortaría en su largo exilio. Recordar el éxodo en tiempos difíciles alimentaba el deseo por una restauración futura, razón por la cual Pésaj termina con la recitación de una haftará rebosante de este mesianismo de-este-mundo (Isaías 10:32-12:6).
Si Pésaj trata en su mayoría sobre Egipto, la Pascua trata sobre Pésaj. Su locación histórica es Jerusalén durante Pésaj, la última cena podría considerarse un séder primitivo y Jesús estaría destinado a convertirse en el cordero pascual. En efecto, el nuevo Catecismo de la Iglesia Católica llama a la Pascua “El Pésaj Cristiano” (no. 1170), y habla del “Misterio pascual de la cruz de Cristo” (no. 57). La buena noticia es que la muerte de uno tiene la capacidad de salvar a muchos. La resurrección de Jesús es la confirmación esencial de la vida o, en palabras de la liturgia bizantina: ¡Cristo se ha levantado de entre los muertos!Al morir, conquistó a la muerte;A los muertos, él les ha dado vida. (no. 638)
Finalmente, debido a que el mensaje de ambas fiestas es tan central para el sistema de creencias de cada comunidad religiosa, dicho mensaje entrelaza la liturgia durante todo el año. En la Hagadá leemos que el Rabino Elazar ben Azaria ya tenía una edad avanzada antes de decidir que el éxodo de Egipto debía ser recordado por cada judío dos veces al día, tanto en la noche como en la mañana. Por esto se añadió al tercer párrafo del Shemá la parte en que se afirma este hecho fundamental. La compasión de Dios nos obliga a santificar nuestras vidas. En correspondencia, para los católicos y para muchos protestantes, el sacramento semanal de la comunión, como un acto repetido de la última cena, hace que la gracia salvadora de Dios sea una realidad que se vive.
Pero a pesar de todos sus aspectos comunes, Pésaj y la Pascua son fundamentalmente distintos. Mientras que ambos festivales tratan sobre el rescate de un estado de desesperación, ya sea de esclavitud o del pecado, Pésaj anuncia el nacimiento del pueblo judío como una fuerza para el bien dentro de la comunidad de las naciones. En contraste, la Pascua asegura la vida eterna individual del cristiano. Pésaj hace un llamado colectivo a los judíos para que arreglen el mundo; la Pascua anuncia una manera de salirse de un mundo incapaz de ser reparado. Pésaj refleja un punto de vista del mundo que devalúa la vida después de la muerte y antepone la comunidad al individuo. La Pascua indica una religión que le da vuelta a ambas prioridades, haciendo posible el consuelo para aquellos que habían perdido la fe en los dioses de Roma.
Es bien sabido que Pésaj no es el único año nuevo judío, que de hecho comparte este papel con Rosh Hashaná. Mientras que nuestros meses están numerados a partir de Nisán, los años se cuentan a partir de Tishrei. Tras la canonización de la Biblia Hebrea y tal vez acompañado por el nacimiento del cristianismo, la razón para esta anomalía es el desarrollo de Rosh Hashaná como festival referido únicamente al destino de cada individuo. La Mishná afirma que solamente en Rosh Hashaná Dios tiene “a todos los habitantes de la tierra ante Él, como rebaños de ovejas” (Rosh Hashaná 1:2). En los otros tres festivales de peregrinaje, incluyendo Pésaj, el mundo es juzgado por Dios en forma colectiva. La transformación de ese primer día sin nombre del séptimo mes, cuando serían convocados al son de trompetas (Levítico 23:24 y Números 29:1), en un solemne día del juicio para cada miembro de la humanidad, sugiere una respuesta judía ante una sociedad con un mayor sentido de la importancia del individuo.
El resultado, sin embargo, no es una transformación del judaísmo. Su estructura más profunda permanece intacta. Rosh Hashaná se une a Pésaj, no lo reemplaza. Aunque el valor del individuo se eleva definitivamente , la prioridad del grupo no se devalúa. El judaísmo continúa estando animado por un espíritu de comunidad. Así mismo, la orientación que domina sigue siendo de-este-mundo. Rosh Hashaná y Yom Kipur no tratan sobre alcanzar el cielo. Todas nuestras plegarias reflejan una súplica humilde a Dios: que nos de tan solo un año más para volver a tratar, para vivir nuestra vida de forma tal que haga la diferencia. Nuestra tarea es arreglar el mundo, no escaparnos de él. La conservación de dos años nuevos, uno en la primavera y otro en el otoño, indica un esfuerzo notable por mantener las polaridades en equilibrio.

lunes, 18 de abril de 2011

LA KEHARA EN PESAJ


LA KEHARA


El objetivo de la Kehará, platón que colocamos en la mesa del Séder, es que los chicos pregunten qué tiene de especial esta noche. La idea es generar interés en los niños para que los padres puedan comenzar con el relato de la Hagadá de Pésaj. Los elementos que debe contener la Kehará son :

1. Zroa : hueso de carnero : En recuerdo del sacrificio de Pésaj, que se realizaba en la época del Templo.

2. Beitza : huevo duro : En recuerdo del sacrificio pascual que se realizaba en la época del Templo.

3. Marór : Hierbas amargas, en recuerdo de la esclavitud.

4. Jazéret : Lechuga, tranmisión de la esclavitud a la libertad.

5. Jaróset : mezcla de nueces, manzana rallada, canela y vino : Su color nos recuerda el color de los ladrillos.

6. Karpás : apio, perejil, radicheta o papa que debe ser remojada en agua salada en recuerdo a las lágrimas derramadas en Egipto, por el mal trato recibido en cautiverio.

LAS TRES MATZOT

Se colocan en la mesa tres matzót, símbolo de la pobreza y de la esclavitud. _ La Torá relata que al salir de Egipto apurados, no pudieron los judíos dejar leudar la masa, y por ello recordamos este evento comiendo matzót. "Léjem Oni", el pan de la pobreza es otro de los nombres que recibe. Se ponen tres matzót en la mesa. Dos pertenecen a las dos jalot que ponemos en cada comida festiva y la tercera se agrega por la obligación de comer matzá en esa noche. Nuestros sabios explican que las tres matzót simbolizan a las tres castas del pueblo judío : Cohén, Leví e Israel.

AFIKOMAN

De las tres matzót, la del medio se corta en dos pedazos ; el mayor de ellos se conoce como Afikomán -en griego significa "postre"- ; este pedazo debe ser comido al final. La costumbre es que los chicos de la casa "roban" del padre el Afikomán, lo esconden y sólo lo devuelven una vez que hayan recibido recompensa. Otra costumbre muy difundida es que el padre lo esconde y los niños deben buscarlo. Esto se realiza para mantener la atención de los chicos en el Séder, y que no se queden dormidos.

ARBAA KOSIOT

Las cuatro copas de vino que se deben tomar en esta noche nos recuerdan los cuatro términos de Gueulá (salvación) utilizados por D’s en la historia de Pésaj : 1. VeOtzéiti : "Y los saqué". 2. VeHitzálti : "Y los salvé". 3. VeGaálti : "Y los redimí". 4. VeLakájti : "Y los tomé de allí". Otra explicación del motivo de las cuatro copas es por los cuatro pueblos que subyugaron a Israel, pero que sin embargo nuestro pueblo los sobrevivió ; ellos son Asiria, Roma, Babel y Grecia. LA COPA DE ELIAHU Una copa es agregada por la quinta palabra relacionada con la redención del pueblo, "VeEveiti", "Y los traje". La noche del Seder abrimos nuestras puertas para su llegada y con ella la redención mesiánica.

DIEZ PLAGAS

Al leer las diez plagas es costumbre retirar de nuestra copa una gota por cada una de ellas ; simbolizando que mientras otro pueblo sufra, nuestra alegría nunca será completa. La idea del Seder es que los niños vean cuál es la diferencia entre esta noche y las demás noches del año. Se los induce a efectuar cuatro preguntas, y así los padres podrán relatarles el éxodo de Egipto (Hagadá significa relato, de ahí su nombre).

LA HAGADA DE PESAJ Y LA NOCHE DEL SEDER

LA HAGADA DE PESAJ Y LA NOCHE DEL SEDER


La Hagadá de Pésaj, nos enseña a relatar y explicar la historia de la salida de Egipto a nuestros hijos, en cada generación. Esta noche se denomina Séder, ya que proviene de la palabra hebrea "orden" (Lesadér), es decir, ordena lo que comemos y decimos. Se acostumbra a comer reclinados como símbolo de la libertad, exceptuando el momento en que recitamos la brajá sobre el Marór, ya que en dicho momento recordamos la amarga esclavitud que debieron soportar nuestros antepasados.

BIRKAT HABANIM - BENDICIÓN A LOS HIJOS

Bendecimos a nuestros hijos, colocándoles las manos sobre sus cabezas y pronunciamos la siguiente bendición : A los hijos varones se les dice : Iesimjá Elohim keEfraim vejiMenaché Quiera Dios bendecirte como a Efraím y a Menashé A las hijas mujeres se les dice : Iesimjá Elohim keSará, Ribká, Rajel veLea Quiera Dios bendecirte como a Sara, Ribka, Rajel y Lea A los hijos e hijas conjuntamente se les dice : Iebarejejá Adonai veishmereja. Iaer Adonai panav eleja veijuneka. Isá Adonai panav eleja, veiasem lejá Shalom. Adonai te bendiga y te guarde. Adonai te ilumine con Su presencia y te agracie. Adonai se torne hacia ti y te conceda la paz. El vidente de Lublin decía que la bendición sacerdotal veishmereja, deriva de la raíz hebrea Shmarim, levadura : "Pueda Dios crear levadura en tu alma para que fermentes y madures, para que crezcas y te eleves hasta tus más altas posibilidades, para que alcances tu YO más alto".

BIRKAT ANEROT-BENDICIÓN DE LAS VELAS

El día anterior, se enciende una vela que dure al menos 24 horas para prender con ella las velas de la Fiesta de Pésaj del lunes y del martes a la noche. (A esta vela llamamos llama preexistente), luego se recita la braja del encendido de las velas. Lo mismo ocurre el día anterior a la finalización de la festividad Baruj atá Adonai eloheinu melej haolam asher kidshanu bemitzvotav ve tzivanu lehadlik ner shel iom tov. Bendito eres Tú Adonai soberano del universo que nos santificaste con tus preceptos y nos prescribiste encender las luminarias de la festividad. Baruj atá Adonai eloheinu melej haolam, Sheejeiani bekimanu beigianu lasman aze. Bendito eres Tú Adonai soberano del universo, que nos sostuviste con vida y nos hiciste presenciar este momento.

CELEBRANDO PESAJ

GUIA DE PESAJ PESAJ nos recuerda como hace 3.300 años, el pueblo de Israel después de 400 años, salió de la esclavitud a la libertad. Comienza el 15 de Nisan y se festeja durante 8 días en la diáspora y 7 en Israel. Pesaj viene de la raíz P-S-J, que significa saltear y se refiere cuando en la décima plaga, el ángel de la muerte "salteó las casas de los hijos de Israel", y solo entró en los hogares de los egipcios, para matar a sus primogénitos. De acuerdo con las enseñanzas de la Tora, debemos eliminar toda levadura de nuestras casas, como leemos : "eliminarán la levadura de vuestras casas..." (Éxodo 12:15), "No se hallará levadura en vuestras casas..." (Éxodo 12:19), " no se verá contigo nada leudado..." (Éxodo 13:7). Lectura de la Meguilah de Shir Hashirim ( El Cantar de los Cantares) En Pesaj se lee la Meguila, El Cantar de los cantares. Rabbí Akiba sostuvo que si todos los libros del TaNaJ eran santos, el Cantar de los Cantares era Kodesh Ha Kodashim, (lo más sagrado) y le dio un sentido simbólico y místico a su interpretación como el amor entre Dios y la Casa de Israel, que se buscan para la realización de su vínculo pasional y místico. Se lee este texto en Pesaj, porque los personajes del texto salen al campo en los días de la primavera, cuando cae esta fiesta que también es llamada la festividad de Aviv ( de la primavera) y que recuerda tanto la salida de la esclavitud de Egipto y su redención como la futura redención mesiánica para Israel y para toda la humanidad. Para la Kabalah este libro es el símbolo por excelencia de la Tora Secreta y en ella están contenidos los temas de la sabiduría respecto del pasado y del futuro porque el mundo se sostiene, como dice el Cantar, sólo por el amor entre Dios y Su Pueblo por la Alianza hasta la redención de todos los hombres como hermanos. Tanto las kabalistas, como sus seguidores los jasidim se inspiraron en este libro para buscar a Dios en la naturaleza, en el campo y en los bosques, como lugares privilegiados para lograr la unión mística con Dios, a través de la oración que nos unifica y pone fin a la separación entre nosotros y la divinidad. HALEL Durante los siete días de Pésaj (ocho en la diáspora), en la tefilá de la mañana, debemos recitar el Halel después de la Amidá de Shajarit. Sin embargo, con excepción del primer (y en la diáspora también el segundo) día de Pésaj, en los últimos seis días de Pésaj no se lee el Halel completo, porque no podemos estar completamente felices cuando hubieron creaciones de Dios que murieron durante nuestra lucha para conseguir la libertad. CUENTA del OMER A partir de la segunda noche de la fiesta, al final del rezo de la noche debemos comenzar a contar los días del Omer, que finalizarán en la festividad de Shavuot. JAMETZ Es todo producto fermentado de los cinco cereales principales : trigo, cebada, centeno, avena y trigo sarraceno y sus derivados. Según la halajá (ley judía), la fermentación se produce al contacto del agua con estos cereales al cabo de dieciocho minutos. Algunos alimentos Jametz, que no debemos consumir durante la festividad de Pesaj son : pan, fideos, galletas, cerveza y whisky, etc. Nos enseñan nuestros sabios que el Jametz, se asemeja al ego. Así como el jametz hace parecer al pan más grande, así también un ego exagerado nos hace perder nuestra humildad y nos llena de soberbia y omnipotencia. Al hacer la limpieza de Pesaj en nuestras casas, eliminamos nuestro ego de nuestro cuerpo. Unas semanas antes de Pesaj, comienza una limpieza profunda en nuestro hogar, armarios, ropa, bolsos, y también en los autos, para que no queden restos de jametz en ningún rincón. Debemos cambiar toda la vajilla que se utiliza durante todo el año, por otra, destinada únicamente para Pesaj. La vajilla de vidrio puede ser "kasherizada" para Pesaj, mediante una rigurosa limpieza. El horno y los quemadores de la cocina deben ser limpiados minuciosamente y luego se encienden hasta ponerse al rojo vivo. Los utensilios usados sobre el fuego (asador, parrilla) deben ser primero enjuagados y luego puestos al rojo vivo. La porcelana no puede ser kasherizada para Pesaj. MEJIRAT JAMETZ Durante la semana anterior a Pesaj se realiza la venta del jametz, a través de un contrato, Mejirat Jametz. BEDIKAT JAMETZ La noche anterior a Pesaj se efectúa Bedikat Jametz (búsqueda o limpieza del jametz), donde padres e hijos buscan detenidamente restos de jametz en los diversos lugares del hogar. La familia toma una vela, una bolsa de papel, una cuchara, según la tradición judia. Con la vela se busca en todos los rincones del hogar, y las migas encontradas se ponen en la bolsa. Es costumbre distribuir diez pequeños trozos de pan por toda la casa antes de la “búsqueda del Jametz” para “encontrarlos” durante la búsqueda. Esta es una hermosa manera de incentivar a los niños para que pregunten que es esto que estamos haciendo. Es importante que ellos sean los protagonistas de nuestras tradiciones y muy en particular de Jag Hapesaj. Cuenta la tradición que la búsqueda de Jametz con la vela nos recuerda también buscar el jametz que aun pueda quedar en nuestras almas. Baruj atá Adonai Eloheinu melej haolam asher kidshanu bemitzvotav ve tzivanu al biur jametz. Bendito eres Tú Adonai soberano del universo que nos santificaste con tus preceptos, ordenándonos deshacernos de todo jametz. Al terminar la Bediká (búsqueda) decimos la primera fórmula del Bitul Jametz : Kal jamira vajamia deika birshuti dela jazite vedela biarte libtil velehevei hefker keafra deara. "Todo Jametz o levadura que me pertenezca, que no haya visto ni eliminado sea considerado sin dueño como el polvo de la tierra". BIUR JAMETZ A la mañana siguiente se elimina el Jametz, quemándolo (Biur Jametz). Todo el jametz que poseo, lo haya visto o no, me haya desecho de él o no, queda de este modo nulo y sin dueño como el polvo de la tierra. AJILAT MATZA En la víspera de Pésaj no se debe comer Matzá. Nos reservamos su gusto para el momento ideal : La noche del Seder. AYUNO DE LOS PRIMOGÉNITOS Cuando pasó la décima plaga y mató a los primogénitos egipcios, los primogénitos judíos fueron salvados. En gratitud a ello, lo primogénitos ayunan en la víspera de Pesaj. Sin embargo se acostumbra a romper este ayuno participando de una comida festiva, celebrando la conclusión de un Tratado del Talmud. NOMBRES DE LA FESTIVIDAD Jag Hapesaj : Dios "salteó" las casas de los judíos antes de herir a los primogénitos egipcios. Jag HaAviv : fiesta de la primavera. Jag HaMatzot : fiesta de las matzot ( panes ácimos) Zman Jeruteinu : tiempo de nuestra liberación.