viernes, 13 de mayo de 2011

LA PARASHAT DE LA SEMANA

MENSAJE DEL RABINO



PARASHAT BEHAR


פרשת בהר



“Y le dijo el Eterno a Moisés en el Monte Sinaí: Diles a los hijos de Israel cuando lleguéis a la tierra que os di, la tierra descansará por el Eterno. Seis años la sembrarás y seis años podarás su viña y recogeréis su fruto. Pero el séptimo año será de sábado (shabat, reposo) estricto para la tierra y para el Eterno: ni sembrarás tu campo ni podarás tu viña” (Levítico 25:1-4)
Varias veces se menciona el termino shmitá en la Biblia. Los libros de Éxodo, Levítico (en esta parashá), Deuteronomio, Nehemías, Crónicas y Reyes lo incluyen, con lo cual vemos que no ha sido un tema menor para el judaísmo.
El término שמיטה‎, “año sabático” es utilizado comúnmente en el ámbito universitario cuando los profesores dejan su tarea por un año a fin de dedicarse a escribir un libro. Escuchamos cada tanto este término en otras facetas de la vida, y no todos saben que es un término derivado de la Torá referido tal como podemos leerlo, en el ciclo agrícola de los campos.
Shnat Shmitá שמיטה‎, es el año sabático para el campo y se llama shviit al producto del campo del séptimo año. Se refiere en el judaísmo solamente a la tierra de Israel , o sea que los campos de las colonias judías de la Provincia de Entre Ríos, por ejemplo, no deben cumplir con esta norma religiosa.
Shmita y shviit, sigue vigente hoy en Israel y esto requiere una preparación especial a fin de satisfacer las necesidades del público consumidor.
Los Rabinos del Talmud interpretaron las leyes de Shmitá de distintas maneras, a fin de facilitar la vida al campesino y a la industria agrícola. Se implementó un Heter Mejirá (autorización de venta) para que el campesino pudiera vender al no judío y así continuar cultivando y cosechando la tierra. Esta solución temporaria que se dictaminó en el año 1888-89, fue adoptada por el Gran Rabinato de Israel. De todos modos la discusión ha sido inmensa ya que para algunos, la shmitá es voluntaria y considerada como obligación rabínica, lo que hace que se permitan algunas licencias, que en el caso de considerar a la shmitácomo bíblica solamente sería de muy difícil cumplimiento.
Debido a que el producto agrícola de campesinos judíos en Israel no puede ser vendido ni consumido, entonces la fruta y los vegetales pueden provenir de los siguientes lugares:
· Tierra cuya propiedad no es de judíos.
· De lugares fuera de Israel.
· De producción hidropónica realizada en invernaderos.
La historia contemporánea de Israel muestra las dificultades del año sabático que producen pérdidas económicas de importancia, y por ello cada vez que esto ocurre hay opiniones y discusiones a favor y en contra de mantener esta ley rabínica cuya base está en la Torá, precisamente en esta parashá.

El Kashrut de los alimentos que se venden en el año sabático, tiene sello en el que dice que es apto para ser vendido y consumido en dicho año. Generalmente estos productos se traen del exterior del país y ocurre en la fiesta de Sucot cuando es el año séptimo que los etroguim y lulavim vienen de otros países como Turquía y Grecia.


SHABAT SHALOM


RAB RUBEN SAFERSTEIN

RESUMEN DE LA PARASHAT SEMANAL



PARASHAT BEHAR (EN EL MONTE)



Resumen de la Parashá


Estando el Pueblo de Israel en el Monte Sinai, el Todopoderoso dijo a Moshé que les dijera que cuando tomaran posesión de la tierra de Canaán, debían dejar descansar la tierra un año luego de cada seis años de siembra. El séptimo año sería Shabat para la tierra (shemitá), y no se debían sembrar los campos ni desmochar los viñedos.
También dijo el Eterno que cada cincuenta años, los Benei Israel debían observar el jubileo (iovel), que comenzaba en Yom Kipur, y durante ese año no se sembrarían los campos, y asimismo se dejaría en libertad a los esclavos hebreos y todas las tierras debían ser devueltas a los dueños originales.
Si un propietario vendiera la tierra por razones de pobreza, la hacienda podía ser redimida por un pariente del dueño original o por éste mismo.
Si alguien debía vender una propiedad ubicada en una ciudad amurallada, para redimirla tenía que esperar un año, mientras que si estuviera ubicada en aldeas o ciudades apartadas para los levitas, volverían a sus dueños durante el período de jubileo.
Si un judío prestara dinero a otro judío pobre, no debe cobrarle intereses. Si el necesitado se veía necesitado de venderse como siervo, el amo judío debía considerarlo como un criado contratado, tratándolo con respeto y poniéndolo en libertad durante el iovel. Un pariente adinerado podía redimir al siervo judío, pagando al amo una cantidad de dinero sobre la base de los años que faltaban hasta el jubileo.

LA HAFTARA DE LA SEMANA



HAFTARAH BEHAR
Irmiahu (Jeremías) 16:19 - 17:14


La haftará de esta semana ha sido extraída del libro del profeta Irmiahu, y en ella encontramos que el profeta describe dos categorías de personas, que utilizando un lenguaje moderno podríamos llamarlos: los "hombres de fe" y los "ateos":
"Así ha dicho D'os: Maldito es el hombre que confía en el hombre; pone a alguien de carne y hueso como ayuda para él,y de D'os se desvía su corazón.
Será como un árbol en el desierto, no verá cuando venga lo bueno, y morará en la sequía del desierto,en una tierra salina, sin habitantes"
(17:5-6)
Por un lado el profeta nos muestra la gravedad de los ideales del "ateo" y el futuro que le espera a él. Pero no debemos equivocarnos en el entendimiento de estos versículos. No es incorrecto buscar ayuda en el prójimo, pero si él "pone a alguien de carne y hueso como ayuda para él" y como consecuencia de esa actitud "de D'os se desvía su corazón", entonces él "será como un árbol en el desierto". Por apoyarse solamente en el poder que cree tener, aunque D'os lo quiera ayudar, este hombre "no verá cuando venga lo bueno" - pues lo bueno sin duda llegará, mas él no podrá obtener beneficio de ello, ya que no podrá ver, es decir, entender cómo funciona la benevolencia Divina.
Sin embargo, también se encuentra el "hombre de fe":
"Bendito es el hombre que confía en D'os; D'os será su protector.Será como un árbol plantado sobre el agua, en el curso de agua echará sus raíces y no sentirá cuando venga el calor; estarán sus hojas húmedas y en años de sequía no se preocupará, y no dejará de dar frutos"
(17:7-8)
Por cuanto que él confía en D'os, Su Creador lo protegerá y éste sí podrá ver Su bendición.
La Mishná al final del tratado de Peá, al referirse a la importancia de la tzedaká (caridad), cita nuestro versículo y dice:
"…Todo el que no necesita tomar [de la caridad] y lo hace, no se irá de este mundo hasta que necesite de las personas. Mas todo el que necesita tomar y no lo hace, morirá en ancianidad habiendo mantenido a otros hombres con su dinero, y sobre él dice el versículo: 'Bendito es el hombre que confía en D'os; D'os será su protector' (Irmiahu 17:7)…" (Peá 8:9).
Es fácil entender que este pasuk (versículo) que trajo la Mishná, habla de la importancia que tiene el hecho de que el pobre confía en D'os albergando en su corazón la continua esperanza de que su Creador le enviará rápidamente su sustento, y que por no haber tomado de la tzedaká pública - a pesar de que podría haberlo hecho - D'os lo recompensará proveyéndolo de todas sus necesidades. Pero, de dónde aprendió nuestra Mishná que él además, morirá después de largos y buenos años de vida, y que también él podrá ayudar económicamente a otros pobres?
Respondiendo a esta pregunta el Maharshá (Rabí Shemuel Eliézer Haleví Idels, 1555 - 1632) nos explica que en los versículos anteriores al nuestro dice el profeta: "Maldito es el hombre que confía en el hombre; pone a alguien de carne y hueso como ayuda para él, y de D'os se desvía su corazón", y ese pasuk está haciendo referencia a quien no debe tomar de la tzedaká y a pesar de eso lo hace. Es por eso que el Maharshá nos explica que nuestro versículo que dice: "Bendito es el hombre que confía en D'os, D'os será su protector", seguramente está refiriéndose a la persona que podría tomar de la tzedaká mas no lo hace.
Y ahora comprendemos todo, pues vemos que en el versículo siguiente, dice el pasuk respecto de esa persona que no desea tomar de la caridad: "Será como un árbol plantado sobre el agua" - pues tendrá abundancia de alimentos; "en el curso de agua echará sus raíces" - es decir que también tendrá suficiente sustento para alimentar a otros, "y no sentirá cuando venga el calor, estarán sus hojas húmedas y en años de sequía no se preocupará, y no dejará de dar frutos" - es decir que no fallecerá sin haber entrado en la ancianidad después de haber vivido maravillosos años de vida plena.
Pero la tzedaká no sólo le trae la bendición al individuo en particular. Nuestros Sabios en la Toseftá también nos enseñan acerca de la importancia de la tzedaká para el pueblo de Israel en su totalidad:
"Dijo Rabí Elazar Bar Iosí: De dónde aprendemos que la tzedaká y las buenas acciones traen una gran paz e interceden para bien entre Israel y su Padre celestial? Como está escrito: 'Pues así dijo D'os: No te acerques a la casa del deudo, ni vayas a lamentarlo, ni los consueles, pues ha finalizado Mi paz con este pueblo - palabra de D'os - la benevolencia y la misericordia' (Irmiahu 16:5). 'La benevolencia' - se refiere a las buenas acciones y 'la misericordia' se refiere a la tzedaká. De aquí aprendes que la caridad y las buenas acciones traen una gran paz e interceden para bien entre Israel y su Padre celestial" (Toseftá Peá 4:20).
Rabí Shemuel Avigdor de Karlín en su comentario "Minjat Bikurim" nos explica que D'os le dijo al profeta Irmiahu que no vaya a consolar a deudos, es decir que no haga buenas acciones con ellos, ya que D'os había hecho que concluya Su paz con Su pueblo porque ellos también dejaron de hacer la benevolencia y la misericordia. Pero si las personas del pueblo no hubieran interrumpido su benevolencia (buenas acciones) y su misericordia (tzedaká) entre ellos, Él no hubiera hecho esto, y hubiera habido paz entre Él y Su pueblo Israel.
Es por eso que no debemos abandonar este preciado precepto, ya que su cumplimiento nos trae una triple bendición para nuestra vidas: en el campo de lo material, en lo espiritual (ambas en este mundo) y también nos asegura un lugar en el mundo venidero.

lunes, 9 de mayo de 2011

IOM HAZIKARON Y IOM HAATZMAUT

Día del Recuerdo de los Caídos en los Conflictos de Israel, y de las Víctimas de Actividades Terroristas

Iom Hazikarón o Día del Recuerdo (En hebreo יום הזכרון לחללי מערכות ישראל ונפגעי פעולות האיבה oficialmente Día del Recuerdo de los Caídos en los Conflictos de Israel, y de las Víctimas de Actividades Terroristas) es un día nacional de Israel.
Iom Hazikaron es observado el día 4 de Iyar
del luaj o calendario hebreo, y precede a la conmemoración del Día de la Independencia del Estado de Israel o Iom HaAtzmaut, conmemorado el 5 de Iyar.
En este día se recuerda a todos los soldados
que dieron su vida para el establecimiento y preservación del Estado de Israel, principalmente aquellos en las Fuerzas de Defensa de Israel I.D.F. Todos los muertos debido al conflictoárabe israelí, incluyendo a las víctimas del terrorismo.
El día incluye muchas ceremonias en memoria a los fallecidos, estando presentes los veteranos de los conflictos pasados. El día "comienza" a las 20.00 de la víspera del 4 de Iyar con una sirena de un minuto que es escuchada en todo el país. Durante la sirena, todos los israelíes se ponen de pie y guardan silencio en respeto y memoria.
Una sirena de dos minutos es escuchada a las 11:00 de la mañana siguiente, la cual marca la apertura oficial de las ceremonias en memoria a los caídos; éstas se efectúan principalmente en todos los cementerios del país donde se encuentran soldados enterrados, así como civiles víctimas de los atentados terroristas. El día "termina" con una Ceremonia de Cierre del Día del Recuerdo, también a las 20:00, en el Monte Herzl
, en la ciudad de Jerusalem, donde las banderas quedan a media asta, hasta poco después, cuando las festejos de Iom HaAtzmaut son iniciados.

Independencia del Estado de Israel. Iom HaAtzmaút.

Declaración y concreción de un sueño milenario

El 5 de yar de cada año, el mundo judío celebra con todas sus fuerzas Iom HaAtzmaút, el Día de la Independencia del Estado de Israel, la concreción de un sueño de 2.000 años: volver a tener un Estado judío en la bíblica y prometida Éretz (Tierra de) Israel.
Aquellos siglos de expulsión, antisemitismo, persecución, aniquilación y diáspora, Inquisición, pogroms y Shoá comenzaron a cerrarse un viernes a las 16 hs.
Pero medio siglo antes, ese contexto y ejemplos como el del “caso Dreyfuss” llevaron al judaísmo mundial a congregarse en un Congreso Sionista, en Basilea, en 1897.
Su máximo líder, Theodor Herzl, encabezó el movimiento de emancipación política que persiguió con sumo éxito el final del judío errante y nómade, o cuanto menos la posibilidad de su consumación.
En 1917, el británico lord Balfour emitió una declaración que reconocía el derecho del pueblo judío a tener un Hogar Nacional en su patria ancestral.
La Shoá borró toda duda: los judíos no podían estar seguros en un país que no les fuera propio, nadie los quería ni los albergó ni los defendió del genocidio nazi.
La convicción en este sentido del judaísmo mundial y las luchas contra el Mandato Británico en la Tierra Prometida, que limitaba la llegada de los refugiados judíos del nazismo durante y aún después de la Segunda Guerra Mundial, llevaron a las autoridades imperiales a desistir de continuar allí.
El 29 de noviembre de 1947, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aprobó, con 33 votos a favor (Bolivia, Brasil, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela, entre otros), 13 en contra (Cuba, por ejemplo), 10 abstenciones (entre ellas, las de la Argentina, Colombia, Chile, El Salvador, Honduras, México) y una ausencia, el Plan de Partición de Palestina propuesto por una comisión ad hoc.
Éste contemplaba la división del territorio mandatario en un Estado judío (el futuro Israel) y otro árabe, aún inexistente en 2011, a partir del 15 de mayo de 1948.
Mientras los judíos festejaban en todo el mundo, la oposición árabe se notó enseguida y ya el 30 de noviembre de 1947, al día siguiente de la aprobación de la Resolución 181 de la ONU, un triple atentado asesinó a siete judíos en el territorio en disputa.
Este hecho dio inicio a la Guerra de Liberación, que se prolongo por dos años, hasta la firma de los armisticios que aún se mencionan como “las fronteras de 1967” y que en realidad se fijaron en 1949.
En medio de la contienda quedó la fecha de salida del ejército británico y el consiguiente fin del Mandato. Pero ésta acaecería un sábado y David ben Gurión, titular de la Agencia Judía y máximo dirigente de la comunidad judía local, propuso que la declaración de la independencia del Estado judío se adelantase unas horas, para no violar el Shabat.
Así, el 14 de mayo de 1948, en el Museo de Tel Aviv, David ben Gurión leyó el acta que proclamaba “el establecimiento de un Estado judío en Éretz (la bíblica Tierra de) Israel, que es el Estado de Israel”.
La ceremonia pretendió ser secreta, pero su significación lo hizo imposible y multitudes se agolparon a las puertas del recinto.
Nacido el Estado, las calles de Israel se inundaron de judíos que cantaban y bailaban. Reacciones similares se registraron en muchos otros países del mundo, la Argentina incluida, y se recrearán este lunes 9 de mayo.
En rigor, esta vez será el 6 de íar porque Iom Hazicarón Lejalelei Tzáha”L Venifgaei Peulot Hateror (Día de Recordación de los Mártires del Ejército y las Víctimas de Actos Terroristas) debió correrse ya que no puede caer viernes ni sábado por el descanso del Shabat.

http://www.youtube.com/watch?v=BDxpVasvNPM&feature=player_embedded

MUERTOS SON LOS QUE TIENEN MUERTA EL ALMA, Y VIVEN TODAVIA

No son los muertos los que en dulce calma
la paz disfrutan de la tumba fría,
muertos son los que tienen muerta el alma
y viven todavía....
No son los muertos, no, los que reciben
Rayos de luz en sus despojos yertos,
los que mueren con honra son los vivos
los que viven sin honra son los muertos.
La vida no es la vida que vivimos,
la vida es el honor y es el recuerdo,
por eso hay muertos que en el mundo viven
y hombres que viven en el mundo... muertos"


Antonio Muñoz Feijoo - 1851-1890